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Toxicidad de los tratamientos oncológicos

Índice del artículo

TOXICIDAD PULMONAR
La quimioterapia puede también producir daño a nivel pulmonar, sobretodo si se administra conjuntamente con radioterapia sobre la región torácica. La toxicidad puede ser aguda, cuando aparece en el curso del tratamiento, o tardía, en relación con aparición de fibrosis pulmonar  a los años de haber finalizado la quimioterapia.
 
1.     TOXICIDAD AGUDA:
 
Las manifestaciones más frecuentes son la aparición de tos, disnea (sensación de falta de aire) y febrícula que aparecen inmediatamente a la administración de quimioterapia hasta meses después de haber finalizado.
 
Este cuadro se engloba dentro de las llamadas Pneumonitis intersticiales inflamatorias, presentando alteraciones radiográficas típicas (infiltrados pulmonares algodonosos). Se caracterizan por su buen pronóstico, resolviéndose con la suspensión del tratamiento y en los casos más persistentes con corticoides.
 
Este cuadro ha cobrado importancia al relacionarse con el tratamiento con inhibidores de la Tirosin-Kinasa, tanto Gefitinibcomo Erlotinib. En este caso, aparece típicamente dentro de los primeros 90 días de tratamiento, como una neumonía Intersticial de aparición aguda, siendo fatal en un tercio de los casos y cuya frecuencia aumenta en pacientes con antecedente de fibrosis pulmonar, historial de tabaquismo y/o radioterapia torácica previa. El tratamiento consiste en la interrupción del tratamiento y la corticoterapia sistémica. En casos severos, el  paciente puede precisar del uso de ventilación mecánica.
 
El Trastuzumab,  puede producir una pneumonitis con rápida progresión de los infiltrados pulmonares y fallo respiratorio tras la primera dosis o tras 6 semanas de tratamiento
 
2.     TOXICIDAD TARDÍA:
 
Se trata de un proceso denominado Fibrosis Pulmonar, que se caracteriza por la sustitución progresiva de los alveolos (unidad funcionante de los pulmones) por tejido fribrótico, de forma que se impide poco a poco la capacidad del pulmón de intercambiar oxígeno con el torrente circulatorio.
 
Los síntomas característicos son:
 
- Dificultad respiratoria (falta de aire) especialmente al hacer ejercicio.
-  Tos seca y crónica.
-  Debilidad y fatiga.
-  Molestias en el pecho.
-  Perdida del apetito.
-  Rápida pérdida de peso.
 
 
 
 
   
 
 
 
 
El tratamiento, pasa por una correcta prevención. En las fases agudas los corticoides son eficaces, siendo necesaria una supresión paulatina para evitar los rebrotes. En los casos con fibrosis pulmonar  severa instaurada, el único tratamiento eficaz es el trasplante pulmonar, en los pacientes con  neoplasias curadas.