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Melanoma

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Ya me han operado y no tengo metástasis después de los distintos estudios. ¿Cuál es mi riesgo de recaer?¿Hay alguna forma de evitarlo? Tratamiento adyuvante

El tratamiento adyuvante es aquel tratamiento, ya sea en forma de medicamento (oral, intravenosos o por otra vía), ya sea en forma de radioterapia, que busca evitar la recaída de un tumor una vez eliminado este tumor y una vez se haya demostrado que no hay restos que se puedan ver con el ojo humano o con las distintas técnicas de diagnóstico de imagen (TAC, resonancia, PET TAC, etc). 

Por tanto, estamos haciendo un tratamiento para evitar un riesgo de recaída, a diferencia del tratamiento de la enfermedad metastásica, en la que estamos tratando una enfermedad presente. 

En los pacientes con melanoma estos tratamientos adyuvantes se valoran en aquellas personas con la enfermedad clasificada como estadio III (ver Tabla 6).

En melanoma estadio I y II no existe evidencia actual para la realización de ningún tratamiento complementario.

Medicamentos

En nuestro medio tenemos disponible las siguientes opciones, reflejadas en sus fichas técnicas, y que también se utilizan en las personas a las que han diagnosticado metástasis. En el apartado 10 describimos de forma más detallada los distintos fármacos.

  • Inmunoterapia: actualmente cuentan con evidencia para el tratamiento adyuvante de melanoma estadio III los fármacos anti PD-1 nivolumab y pembrolizumab. Estos son tratamientos intravenosos, que se administran una vez cada 2, 3 o 4 semanas (dependiendo del fármaco y de la dosis que se elija) hasta completar un año, salvo que haya efectos secundarios que impidan continuarlos o haya una recaída de la enfermedad antes de este año. Su uso es independiente del estado de la mutación en BRAF del melanoma.

  • Terapia dirigida: en concreto, dabrafenib+trametinib, dos medicaciones que se toman por vía oral, todos los días a una dosis que le explicarán sus médicos, durante un año, salvo que haya efectos secundarios que impidan continuarlos o haya una recaída de la enfermedad antes de este año. Su uso está restringido a pacientes que tienen una mutación en BRAF en su melanoma.

Nadie ha comparado, en el caso de la mutación de BRAF, la inmunoterapia con la terapia dirigida, por lo que no sabemos a día de hoy cuál es la mejor estrategia. La elección de uno u otro va a depender de disponibilidad de los mismos en cada centro, de sus preferencias personales y de si existen factores que contraindiquen en su caso concreto una u otra opción. Su oncólogo médico le informará sobre los pros y contras de cada opción.

Tampoco nadie ha comparado en el caso de la inmunoterapia nivolumab con pembrolizumab, por lo que la elección de uno u otro se basará fundamentalmente en el acceso que tenga cada centro a los mismos.

Radioterapia

La radioterapia consiste en sesiones que se administran de forma ambulante, sin precisar ingreso, generalmente una vez al día durante 15-30 minutos (según el grado de complejidad), sin dolor, ni permanencia de la radiación en el cuerpo, por lo que no hay que tener precauciones con niños o mujeres embarazadas. El número de sesiones es muy variable según el objetivo del tratamiento, oscilando desde una sola sesión, hasta un máximo de 30-35 sesiones.

La radioterapia raramente se administra localmente, salvo en el lentigo maligno, melanoma ocular y en los melanomas de mucosas.

Sus indicaciones más frecuentes son tras la cirugía de los ganglios y en el caso de aparición de metástasis tanto para aliviar algún síntoma (tratamiento paliativo), como para erradicar algún foco que se escapa del control de los fármacos.

La irradiación ganglionar después de la operación:

  • No aumenta la supervivencia de los pacientes: es decir, los pacientes que hacen radioterapia después de la cirugía viven lo mismo que a los que no se les realiza.
  • No disminuye el riesgo de metástasis en otros órganos.
  • que disminuye el riesgo de que haya recaída ganglionar en un 15%.

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