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Linfoma de Hodgkin

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Causas y factores de riesgo 

La causa del linfoma de Hodgkin sigue siendo desconocida, tal como ocurre también en casi todos los demás linfomas. Las peculiaridades de la epidemiología del linfoma de Hodgkin indican la posibilidad de que exista uno, o varios, microorganismos infecciosos que sean los causantes de la enfermedad. 

Sin embargo, no se ha podido demostrar claramente la implicación de ningún virus o patógeno humano conocido de cualquier tipo. Hay muchos datos que indican la posibilidad de la participación del virus de Epstein-Barr (VEB), pero hasta el momento no se ha podido establecer una prueba definitiva de ello. 

El VEB es un virus con especial tendencia a infectar a los linfocitos B. Aproximadamente, el 90% de la población general adquiere la infección por VEB durante su infancia o los primeros años de su vida adulta. Uno de los cuadros clínicos que causa la infección por VEB es la mononucleosis infecciosa, y haberla padecido aumenta 3 veces la probabilidad de padecer un linfoma de Hodgkin.  En estudios de biología molecular se ha encontrado material genético del VEB en el interior de la célula maligna del linfoma de Hodgkin; este hecho es más frecuente en los países en vías de desarrollo (más del 90% de los casos) que en los países desarrollados (aproximadamente el 30-40% de los casos). 

Además se ha demostrado que este material genético puede colaborar para que la célula maligna escape a los mecanismos fisiológicos que la obligarían a morir antes de desarrollar el linfoma. Por todos estos datos es probable que el VEB desempeñe una función importante en el desarrollo del linfoma de Hodgkin, pero no parece que sea única ni universal.

En el linfoma de Hodgkin no se ha demostrado una asociación clara con factores laborales o ambientales. No parece que esté relacionado con la exposición a radiación, ni se ha encontrado un aumento de riesgo en las personas que trabajan con productos químicos o compuestos biocidas.

Hay datos epidemiológicos que indican la posibilidad de que exista cierta predisposición genética para desarrollar un linfoma de Hodgkin. Los familiares en primer grado de los pacientes con esta enfermedad presentan un riesgo hasta cinco veces mayor de sufrir el linfoma. Los gemelos monocigóticos de una persona con linfoma de Hodgkin tienen una probabilidad casi 100 veces mayor de padecer la enfermedad en relación a los gemelos dicigóticos. Esto no quiere decir que el linfoma de Hodgkin sea una enfermedad hereditaria, ya que sólo se ha observado la probabilidad de una agregación familiar hereditaria (linfoma de Hodgkin familiar) en menos del 5% de los casos. 

Se ha demostrado, en estudios con gemelos monocigóticos, que lo que predispone al desarrollo del linfoma de Hodgkin es la mayor o menor funcionalidad de ciertas poblaciones de linfocitos T, que serían las encargadas de controlar y destruir a posibles células linfoides malignas que se desarrollan dentro del ganglio linfático. Esta particular forma de funcionar de nuestro sistema inmune es constitucional y por tanto hereditario. 

Quizá sea posible poner en relación la causa infecciosa del linfoma de Hodgkin y la predisposición genética. Dado que la exposición al VEB (o a otro agente infeccioso desconocido) es casi ubicua, los individuos con predisposición genética podrían presentar una reacción inmunológica diferente frente al agente infeccioso, que aumentara la posibilidad de inducir un tumor linfático.