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Tumores cabeza y cuello - O.R.L.

Índice del artículo

Carcinoma de orofaringe y cavidad oral 

La orofaringe es la parte de la faringe que se inicia por detrás de la boca. La cavidad oral y la orofaringe incluyen varias zonas: labios, paladar blando, paladar duro, lengua y amígdalas. (Fig. 1)

 

Fig. 1. Cavidad oral y orofaringe

El cáncer de cavidad oral incluye todos aquellos tumores que se desarrollan en cualquier parte de la cavidad oral.

Histología

La cavidad oral está recubierta por un epitelio escamoso con glándulas salivales menores intercaladas. Los tumores más frecuentes son los carcinomas escamosos

Clínica

La forma de presentación de estos tumores es muy variable y depende de la localización:

  •        Lesiones en la boca de coloración blanquecina o roja (leucoplasia o eritroplasia).
  •        Ulcera que no cicatriza bien.
  •        Sangrado bucal constante.
  •        Molestias faríngeas inespecíficas asociadas a dolor al tragar (odinofagia) o dolor de oído.
  •        Sensación de cuerpo extraño en la boca.
  •        Cambios en el tono de la voz o voz nasal (rinolalia).
  •        Aparición de un bulto en el cuello.

Si presenta cualquiera de estos síntomas, debe consultar al dentista con el fin de diagnosticar y tratar el problema lo antes posible.

Diagnóstico

Si presenta cualquier síntoma que sugiera cáncer oral, lo primero es realizar una inspección de la boca y la orofaringe, con palpación del cuello y de la lengua.

Si en la exploración se observa alguna lesión anormal, es imprescindible realizar una biopsia. Consiste en obtener una muestra del tejido sospechoso, generalmente con anestesia local. En ocasiones, si la lesión se encuentra en una zona de difícil acceso puede ser necesario hacerla con anestesia general. La biopsia es la prueba definitiva para el diagnóstico de un cáncer.

El estudio debe completarse con las siguientes exploraciones:

  • Análisis de sangre: nos permite conocer el estado general del paciente y las posibles alteraciones a tener en cuenta antes de iniciar el tratamiento.
  • Radiografía dental (ortopantomografía): sirve para valorar el estado de los dientes y si el tumor ha afectado a la mandíbula.
  • TAC (tomografia axial computerizada) de cabeza y cuello: es una prueba radiológica que consiste en realizar cortes fotográficos del cuerpo en secciones transversales cada 5 mm, permitiendo estudiar todas las estructuras en un tiempo muy corto (treinta minutos). En ocasiones precisa la administración de contraste intravenoso. 

  • RNM (Resonancia Nuclear Magnética): permite obtener mejores imágenes de tejidos blandos. Se realiza en un tubo cerrado, por lo que las personas que padecen claustrofobia o no pueden mantener una inmovilización prolongada (treinta minutos) pueden no ser candidatas a ella. Tanto el TAC como la RNM son pruebas indoloras aunque pueden ser un poco molestas por la necesidad de coger una vía para la administración de contraste.
  • Radiografía de tórax: sirve para determinar el estado de los pulmones.
  • PET-TAC: es una prueba que combina las imágnes obtenidas en el TAC con una parte dinámica (realizada en el servicio de Medicina Nuclear), así se obtienen imágenes en las que también se puede determinar las zonas tumorales por la captación que tienen de glucosa. Su duración es más prolongada que la del TAC habitual. Nos aporta información de todo el cuerpo y además sirve para planificar los tratamientos de radioterapia.
  • Otras: en caso de otros síntomas asociados, puede ser necesario realizar ecografía abdominal o gammagrafía ósea, aunque no se hacen de forma rutinaria.

Estadiaje

Los estadios son los grupos en que se clasifican los tumores de cara a plantear grupos de tratamiento y pronóstico.

Para la clasificación por estadios se recomienda el sistema de la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) basado en el TNM. 

              T: se refiere al tamaño tumoral
              N: afectación de los ganglios linfáticos regionales
              M: presencia de metástasis a distancia 

Tratamiento

El tratamiento de estos tumores depende fundamentalmente del tamaño y localización del tumor. Puede incluir cirugía, radioterapia o quimioterapia. 

  1. Cirugía: consiste en la extirpación del tumor con márgenes de tejido sano.  Puede hacerse por la boca o si el tumor es muy posterior a través de una incisión en la mandíbula. En ocasiones, si existe afectación de los ganglios del cuello es necesaria la resección  de uno o los dos lados del cuello (disección cervical). En algunos casos, dependiendo de las características del tumor, está indicada su asociación con radioterapia.

    Los efectos secundarios de la cirugía varían según sea la extensión de la misma; así en tumores pequeños que sólo afecten a la boca las molestias pueden ser mínimas, pero en los casos en los que haya que extirpar gran parte de la lengua o del suelo de la boca las secuelas pueden ser importantes a la hora de hablar o tragar. En algunos casos puede ser necesaria la reconstrucción estética. Algunos pacientes pueden necesitar implantes dentales o colocación de injertos (tejido procedente de otra parte del cuerpo). 
  1. Radioterapia: se utiliza como único tratamiento en tumores pequeños o en pacientes que debido a su estado general o a su edad no pueden ser sometidos a cirugía. Su uso más habitual en estos tumores es como tratamiento complementario a la cirugía en aquellos casos en los que los márgenes del tumor están afectos o hay ganglios positivos.

    Casi todos los pacientes que reciben radioterapia para el carcinoma de cavidad oral desarrollan efectos secundarios. Antes de iniciar el tratamiento debe acudir a su dentista con el fin de realizar una exploración exhaustiva de los dientes y poder extraer las piezas cariadas.

    Algunos efectos secundarios de la radioterapia se pasan al finalizar el tratamiento, pero otros son definitivos.

Seguimiento

A pesar de que el tratamiento del cáncer oral haya sido completo, es preciso realizar un seguimiento con el fin de poder detectar las posibles recaídas del tumor y tratarlas lo antes posible. Las personas que han tenido un cáncer en la boca tienen un riesgo aumentado de presentar un nuevo cáncer de cabeza y cuello. Esto es especialmente importante si continúa fumando o bebiendo tras el tratamiento.