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Linfomas no Hodgkin

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Detección y diagnóstico inicial

Sospecha clínica

La sospecha inicial de un linfoma no Hodgkin (LNH) suele surgir ante la presencia de adenopatías persistentes (ganglios linfáticos aumentados de tamaño, indoloros y no relacionados con infecciones agudas).
Criterios de sospecha:

  • Ganglio palpable >1 cm de diámetro.
  • Persistencia de la adenopatía por más de 4 semanas.
  • Aumento progresivo de tamaño o consistencia firme, gomosa o pétrea.
  • Localización en regiones poco habituales (supraclavicular, epitroclear).

La presencia concomitante de síntomas B (fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso inexplicable) aumenta la sospecha diagnóstica.

Confirmación histológica

El estudio histopatológico es el pilar del diagnóstico:

  • Biopsia ganglionar excisional: método de elección porque permite estudiar la arquitectura ganglionar completa.
  • Punción aspiración con aguja fina (PAAF): útil en algunas situaciones, pero insuficiente para clasificación histológica definitiva.

En casos de ganglios profundos, se recurre a:

  • Biopsia guiada por imagen (ecografía o TAC).
  • Laparoscopia o laparotomía cuando el acceso percutáneo es imposible.

Estudios complementarios iniciales

Una vez confirmado el diagnóstico, se realizan estudios para determinar la extensión de la enfermedad y la función orgánica del paciente:

  • Analítica sanguínea: hemograma, bioquímica general, LDH (lactato deshidrogenasa), calcio y función renal.
  • Biopsia de médula ósea: infiltrada en el 30–50 % de los pacientes con LNH, especialmente en linfomas indolentes (40–90 %) y en menor medida en linfomas agresivos (18–36 %).
  • Pruebas de imagen:
    • Radiografía de tórax: útil en linfomas mediastínicos.
    • TAC toraco-abdominal y pélvico: permite valorar extensión ganglionar y compromiso de órganos sólidos (hígado, bazo, riñón, tubo digestivo).
    • PET/TAC: más sensible y específico que el TAC, recomendado de forma rutinaria en linfomas agresivos (p. ej., LDCBG) y Hodgkin, con limitaciones en linfomas indolentes (falsos positivos en procesos inflamatorios).
    • RMN: indicada en casos de afectación del sistema nervioso central (SNC).
    • Punción lumbar y análisis del líquido cefalorraquídeo: en linfomas de alto riesgo de infiltración del SNC (Burkitt, linfoblástico, linfoma asociado a VIH, linfomas de testículo o cavidades).
  • Serologías: VIH, virus de Epstein-Barr, hepatitis B y C, HTLV-1, citomegalovirus.
  • Estudio óseo: no es rutinario, pero se realiza ante dolor óseo o sospecha de fracturas patológicas.

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