Cáncer de vejiga
Tratamiento
Los pacientes con tumores de vejiga en estadios 0 y I se curan con el tratamiento adecuado en la mayoría de los casos, aunque tienen un riesgo alto de volver a reaparecer. El tratamiento y el seguimiento de estos tumores lo realizan habitualmente los médicos especialistas en Urología. Según el Estadio (0 ó 1), el grado del tumor y la presencia de otros factores, el tratamiento puede consistir únicamente en extirpar el tumor mediante cistoscopia y resección transuretral o; en otros casos, puede ser necesario administrar un tratamiento complementario con inmunoterapia o quimioterapia directamente dentro de la vejiga, a través de una sonda vesical, mediante una o diversas instilaciones periódicas.
Para aquellos pacientes con enfermedad precoz refractaria a terapia estandar intravesical la cistectomía continúa siendo una opción a discutir. No obstante, nuevas alternativas terapéuticas se encuentran en estudio en pro de evitar la resección de la vejiga a estos pacientes. Algunas de las más desarrolladas clínicamente a día de hoy son la inmunoterapia sistémica con inhibidores de puntos de control del sistema inmune, o incluso dispositivos intravesicales con quimioterapia o terapia dirigida a alteraciones genéticas tumorales específicas.
En los pacientes con estadio III la afectación local será mucho más profunda que en los estadios II o incluso existirá afectación ganglionar. El tratamiento es similar al estadio II, pero suele ser más agresivo y suele consistir en cistectomía radical, quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia o quimiorradioterapia (ver sección previa). Otras técnicas menos agresivas como la resección transuretral o la cistectomía parcial, no podrán emplearse. También debe aplicarse tratamiento complementario, siguiendo las mismas orientaciones que en los pacientes con estadio II (ver sección previa).
El objetivo del tratamiento es controlar o retrasar la aparición de los síntomas y aumentar la supervivencia de los pacientes.
Los pacientes con estadio IV tienen afectación de la pared del abdomen o de la pelvis (T4b) o, con mayor frecuencia, presentan enfermedad en los ganglios linfáticos o incluso metástasis a distancia. El tratamiento con cirugía, además de ser más complicado, no consigue la curación de la enfermedad, por lo que no suele realizarse salvo con una intención paliativa muy ocasionalmente. Las opciones de tratamiento incluyen:
o Quimioterapia: tradicionalmente ha sido el tratamiento empleado con más frecuencia en esta fase de la enfermedad aunque la llegada de nuevas alternativas para estos pacientes está suponiendo un gran cambio en las guías de manejo clínico de estos casos.
Las combinaciones de quimioterápicos más activas y por tanto deseables son aquellas que contienen Cisplatino. En general suele administrarse junto a Gemcitabina, pero también se usa combinado con Metrotexate, vinblastina y adriamicina, o con gemcitabina más paclitaxel.
No obstante, no todos los pacientes resultan buenos candidatos (“fit”) para ser tratados con cisplatino. Los enfermos con cierto grado de insuficiencia renal, mala situación funcional, hipoacusia, daño nervioso persistente sobre nervios periféricos y/o insuficiencia cardiaca son considerados no aptos (“unfit”) para recibir tratamiento con cisplatino. En estos casos los agentes quimioterápicos tradicionalmente empleados han sido combinaciones con carboplatino; aunque en el momento actual podría considerarse el uso de inmunoterapia si el perfil biológico de la enfermedad lo permite (ver sección correspondiente en este mismo apartado).
Vinflunina o Paclitaxel son quimioterápicos hasta ahora empleados en segunda línea, y podrían continuar siendo una alternativa para estos pacientes a tener en cuenta en algún momento de la secuencia de tratamientos. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la inmunoterapia sistémica con inhibidores de los puntos de control del sistema inmune resulta superior a estos quimioterápicos, en pacientes cuyo tratamiento en primera línea basado en cisplatino ha fracasado.
o Inmunoterapia: la llegada de la inmunoncología es ya una realidad y el uso de los inhibidores de los puntos de control del sistema inmune ha cambiado el tratamiento del cáncer de vejiga. La base de estos tratamientos es infundir fármacos al paciente que modulen la respuesta de su propio sistema inmune contra el tumor, de manera que nuestras propias defensas sean capaces de eliminar las células malignas.
Diferentes fármacos de esta familia ya demostraron ser activos, y en muchos casos superiores a la quimioterapia clásica, para aquellos pacientes con tumores previamente ya tratados con platino, es decir, en el escenario de la segunda línea de tratamiento.
También en pacientes no previamente tratados, no candidatos a cisplatino, y cuyos tumores expresen de forma significativamente elevada la proteína “PD-L1”, el uso de inhibidores de puntos de control del sistema inmune ha demostrado ser una buena opción de tratamiento.
Incluso en aquellos pacientes en los que se opta por iniciar un tratamiento de primera línea basado en platino, bien sea cisplatino o carboplatino, si tras una tanda inicial de tratamiento con quimioterapia se logra controlar la enfermedad, se suele continuar con un tratamiento de mantenimiento utilizando inmunoterapia.
- Inmunoconjugados: Se trata de compuestos que unen un agente de quimioterapia a un anticuerpo dirigido contra una diana específica del tumor. De esta forma, se vehiculiza a la quimioterapia contra la neoplasia incrementando su actividad y evitando su toxicidad al no actuar sobre tejidos sanos. Enfortumab-Vedotin es un claro ejemplo de inmunoconjugado (auristatina E-Nectina4) muy eficaz en cáncer de vejiga, que demostró aumentar significativamente la supervivencia de los pacientes cuya enfermedad ya se había hecho resistente a quimioterapia e inmunoterapia incorporándose así al arsenal terapéutico habitual para el tratamiento del cáncer de vejiga avanzado.
Sacituzumab govitecan, o trastuzumab deruxtecan son otros inmunoconjugados muy prometedores en cáncer de vejiga.
Más recientemente se han comunicado los resultados de la combinación de un inmunoconjugado (Enfortumab Vedotin) y un inhibidor de puntos de control del sistema inmune (Pembrolizumab) como tratamiento de primera línea en pacientes con tumores uroteliales avanzados. Por primera vez, y constituyendo un hito histórico en el progreso del tratamiento de esta enfermedad, dicha combinación logra mejorar de forma muy significativa los resultados de la quimioterapia clásica incluso seguida de una inmunoterapia de mantenimiento. Es por ello, que esta combinación se ha convertido en el tratamiento de elección en primera línea para estos pacientes.
o Terapia Dirigida: los tumores uroteliales son neoplasias que suelen albergar múltiples alteraciones genéticas subyacentes. El conocimiento de éstas nos ha permitiendo generar una clasificación molecular de diferentes subtipos de cáncer de vejiga.
Por otra parte, dichos avances han permitido desarrollar drogas inhibidoras de alteraciones genéticas concretas (como ocurre para el caso de las mutaciones en el gen FGFR; u otros fármacos relacionados con la vía de PTEN ó MTOR) cuyos resultados en cáncer de vejiga han resultando muy positivos y ya disponemos de fármacos dirigidos para su tratamiento.
o Radioterapia: puede emplearse de forma paliativa para tratar algunos síntomas de difícil control como dolor, sangrado importante por la orina, etc.…
Los constantes avances logrados en los últimos años en el tratamiento de este tumor, tanto en fases tempranas como avanzadas, hacen necesario individualizar cada caso, teniendo en cuenta factores clínicos del paciente y aspectos moleculares del tumor, para diseñar una secuencia óptima e individualizada de manejo.


