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La inmunoterapia del cáncer

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Efectos secundarios de la inmunoterapia

Los tratamientos de inmunoterapia pueden presentar unos efectos secundarios muy específicos derivados de la estimulación aumentada del sistema inmune que puede llegar a confundir los tejidos y órganos propios como ajenos y desarrollar una inflamación de esos órganos. Este desarrollo de una respuesta inmunitaria contra nuestros propios órganos o tejidos se denomina autoinmunidad. 

Los fenómenos de autoinmunidad pueden llegar a ser graves si no son adecuadamente tratados y al contrario con un tratamiento adecuado se pueden contralar d forma satisfactoria. Por eso es muy importante una gran comunicación entre el médico y el paciente cuando este recibe tratamientos inmunológicos ya que las enfermedades autoinmunes se pueden confundir con otras más frecuentes y no se recibiría el tratamiento adecuado sino se identifican.

La frecuencia con que aparecen fenómenos autoinmunes puede ser elevada, hasta en más de la mitad de los pacientes pero afortunadamente en pocos casos son de la intensidad suficiente para requerir tratamiento o suponer una amenaza para el enfermo.

Los efectos secundarios más frecuentes son, las erupciones cutáneas o el picor de piel, la diarrea, la inflamación del hígado, la inflamación de los pulmones y alteraciones hormonales. Aunque cualquier complicación que ocurra durante el tratamiento y para la que no se encuentre otra causa evidente podría considerarse como una toxicidad potencial del tratamiento. El momento de aparición de las toxicidades es variable, la toxicidad cutánea puede aparecer desde la primera administración, la hepática y la diarrea son raras antes del segundo ciclo y la hormonal generalmente es después de varios ciclos de tratamiento.

La toxicidad cutánea generalmente se maneja con tratamiento sintomático y no requiere tratamiento inmunosupresor excepto en algunos casos excepcionales. Otra toxicidad es la diarrea. La diarrea ocurre porque los glóbulos blancos (linfocitos) afectan el intestino y requiere un tratamiento especial que puede ir desde solo tratamiento sintomático hasta necesidad de tratamiento inmunosupresor intravenoso. La toxicidad pulmonar se ha visto más frecuentemente en pacientes cáncer de pulmón, se manifiesta como tos y dificultad para respirar que generalmente son leves. Las toxicidades hepática y hormonal generalmente son asintomáticas y serán detectadas en los controles analíticos que se realizan durante el tratamiento y posteriormente. En los últimos años además se han descrito algunas toxicidades poco habituales pero graves como afectaciones cardiacas y del sistema nervioso central que pueden ser potencialmente mortales. Por ello es importante establecer una adecuada información sanitaria a los pacientes que vayan a recibir tratamiento con inmunoterapia, que el paciente pueda ser capaz de reconocer los síntomas de alerta, y consultar para así poder tratar efectos secundarios leves y evitar puede conducir a una complicación más grave.


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