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La inmunoterapia del cáncer

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AUTOR: Jordi Remon 

El sistema inmunitario tiene la capacidad de bloquear a la célula tumoral. Sin embargo, el cáncer ha desarrollado estrategias de invisibilidad para el sistema inmunitario provocando que la célula cancerígena no sea reconocida como extraña por el sistema inmunitario, y por tanto no sea destruida. Esta invisibilidad la consigue mediante la expresión de proteínas en la superficie de la célula tumoral, denominadas PD-L1 que bloquean un receptor, el PD1 expresado en la superficie de los linfocitos T, provocando así un bloqueo o inactividad del sistema inmunitario  hacia la célula tumoral. El concomimiento de este mecanismo de escape ha permitido el desarrollo de fármacos que bloquean PD1 o PDL1, restableciendo así la actividad del sistema inmunitario, y al conjunto de estos fármacos se lo conoce como inmunoterapia. La inmunoterapia a diferencia de los demás tratamientos disponibles no se dirige a destruir las células del tumor sino que su acción es estimular el sistema inmunitario del enfermo para que sea el propio sistema inmunitario el que ataque y destruya el tumor. La inmunoterapia es relativamente específica ya que el sistema inmune reconoce las células anormales del tumor y no las sanas limitando de esta forma la toxicidad. Otra ventaja es la memoria del sistema inmune que permite a este seguir reconociendo el tumor como “extraño” favoreciendo una acción prolongada que puede traducirse en obtener supervivencias prolongadas. Sin embargo, la activación del sistema inmunitario puede, desencadenar efectos secundarios inmuno-relacionados que pueden afectar a cualquier órgano y que en casos muy especiales pueden ser graves, o bien, precipitar la exacerbación de enfermedades autoinmunes que estaban subyacentes. A pesar de estas potenciales limitaciones, la inmunoterapia junto con la medicina de precisión son una de las principales revoluciones terapéuticas en la oncología, ya que han permitido cambiar drásticamente el pronóstico de algunos tumores  e incrementar la supervivencia de algunos tipos de cáncer.

Actualmente en diferentes tipos de tumores la inmunoterapia puede prescribirse sola o combinada con la quimioterapia, como es el caso de los pacientes con cáncer de pulmón avanzado o metastásico, y se están investigando nuevas estrategias de combinación con inmunoterapia para aumentar su umbral terapéutico.  Así mismo se están investigando biomarcadores predictivos que permitan seleccionar qué pacientes que pueden obtener un mayor beneficio de la inmunoterapia. Es importante mencionar que dentro de los fármacos incluidos en el conjunto de la inmunoterapia, aparte de los anti-PD1 y anti-PDL1 que podría considerarse una inmunoterapia más inespecífica, se incluye también la inmunoterapia específica, es la que se dirige a provocar la respuesta contra un antígeno o célula concreta como las las vacunas y la terapia celular adoptiva.

La inmunoterapia inespecífica por el contrario busca la estimulación global del sistema inmunológico sin focalizarla en un objetivo concreto, dentro de este grupo están las citoquinas y las recientes proteínas de control inmunológico, los anti-PD1 o anti-PDL1. Hay un grupo de tratamientos basados en anticuerpos monoclonales que se diseñan para que reconozcan las células tumorales o sustancias que precisan para su crecimiento y que constituirían lo que denominamos inmunoterapia pasiva ya que el organismo no tiene que activarse inmunológicamente sino que recibe el anticuerpo desde fuera.