Bienvenido a Lázaro,
el asistente vitual de SEOM

LÁZARO es el asistente virtual de SEOM que recopila,
en un entorno online, herramientas para facilitar
el día a día del oncólogo.

En LÁZARO encontrará diferentes instrumentos,
como calculadoras y algoritmos, en los que apoyarse
para optimizar la toma de decisiones en el manejo
del paciente con cáncer.

logo lazaro

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LÁZARO es el asistente virtual de SEOM que recopila, en un entorno online, herramientas para facilitar el día a día del oncólogo.

En LÁZARO encontrará diferentes instrumentos, como calculadoras y algoritmos, en los que apoyarse para  optimizar la toma de decisiones en el manejo del paciente con cáncer.

¿Qué es Lázaro?
La plataforma Lázaro, el asistente virtual de SEOM, incluye calculadoras y algoritmos agrupados en diferentes temáticas, entre ellas: cáncer, tratamiento oncológico, tratamiento de soporte (escalas de dolor, infección, trombosis, desnutrición, iones), estado general y funcional, calidad de vida, metástasis y pronóstico y un apartado específico para las escalas de cada subtipo tumoral (la plataforma está en continuo proceso de actualización, todas estas y otras herramientas se irán incluyendo a lo largo del tiempo).
 
Como ejemplo, las distintas escalas que evalúan la trombosis en pacientes con cáncer. Así, la herramienta incluye escalas de riesgo de desarrollar una trombosis (Khorana, modelo de Pabinger o catscore, escala de Caprini en pacientes operados), de ayuda al diagnóstico de una trombosis (criterios de Wells o Ginebra), de probabilidad de desarrollar complicaciones en pacientes con diagnóstico de trombosis (algoritmo Epiphany), de riesgo de retrombosis (escala Ottawa) o de riesgo de hemorragia (escala Riete).
 
Cada escala incluye los siguientes apartados: el título, con el nombre completo y abreviado de la herramienta; un link o acceso a la calculadora online; una etiqueta, indicando en que apartado de la plataforma Lázaro se ha añadido (cáncer, tratamiento oncológico, soporte, estado general…); y un listado de palabras clave. 
 
Además, Lázaro describe el uso de la herramienta y su aplicabilidad definida como la población a la que se puede aplicar y las condiciones en las que debe usarse. Por último, para cada escala se recogen las fortalezas y debilidades, cuya finalidad fundamental es permitir al oncólogo médico seleccionar una u otra escala de las disponibles según la calidad de la herramienta.
Funcionalidad de Lázaro
En su práctica clínica los oncólogos médicos toman con frecuencia decisiones sobre el abordaje de pacientes con cáncer basadas en múltiples datos. Dicha decisión requiere de una anamnesis, una conversación con el paciente y una toma de decisiones compartidas que nunca podrán ser sustituidas por un dato numérico aislado. Sin embargo, las escalas o calculadoras son útiles para complementar la información clínica con un dato numérico objetivo y cuantitativo o con una clasificación en categorías que permiten agrupar al paciente.

De este modo, las escalas predictoras de complicaciones, como la escala Cisne de neutropenia febril de SEOM o la escala Epiphany de embolismo pulmonar, ayudan a evitar un alta precoz en pacientes aparentemente estables, pero con datos clínicos, patológicos o analíticos que implican un potencial riesgo de mala evolución. Más aun, las escalas ayudan a apoyar la toma de decisiones en un resultado objetivo, validado y estandarizado que no depende del observador ni se ve penalizado por la falta de destreza o conocimiento.

Por otra parte, en un momento en el que la ciencia trata de realizar explotaciones masivas de datos, la recogida estandarizada, cuantificada y homogénea a través de scores permite una explotación agrupada e interpretable de la información clínica.
Uso
Es importante insistir en que las calculadoras nunca deben sustituir el ojo clínico y la decisión del oncólogo. Por ello, para sacarles partido es fundamental aplicarlas después de una revisión comprometida y detallada del paciente, la historia clínica y las pruebas complementarias. Esto es importante dado que la mayoría de escalas se nutren de estos datos que deben ser precisos y completos. Además, no se debe aplicar una escala para estimar el riesgo de complicación y la necesidad de ingreso si el paciente presenta datos clínicos o analíticos de inestabilidad hemodinámica. En este caso se debe ingresar y aportar soporte al paciente, pasarle la escala no solo no ayudará en la toma de decisiones, sino que puede demorar una atención urgente.

Antes de escoger una escala se debe acceder a la información que aporta la plataforma sobre el uso exacto y la población en la cual se debe de aplicar. Si el paciente no pertenece a la población en la que se ha validado una escala, esta no debería emplearse para la toma de decisiones. Por ejemplo, la escala CISNE de neutropenia febril se derivó en una muestra de pacientes con aparente estabilidad clínica para evitar el alta en aquellos con riesgo de complicaciones. Un paciente inestable requiere siempre ingreso y a este no se debe aplicar Cisne. Si se hace, se corre el riesgo de una mala clasificación.

Si se disponen de diversas escalas para medir, por ejemplo, el riesgo de desnutrición (Nutriscore ICO, MUST, MNA), en Lázaro se pueden encontrar las fortalezas de cada calculadora para que el oncólogo se decida por una rápida y sencilla, si se dispone de poco tiempo, o por una más compleja y precisa, si el resultado va a ser determinante para la actuación.

Por último, es necesario conocer que muchas escalas aportan un valor numérico categoría asociados a una orientación sobre el abordaje de ese paciente, tanto sobre la actuación terapéutica, como sobre la conveniencia de ingreso o el pronóstico.
Lázaro está en continuo proceso de actualización. Si desea que la plataforma recoja alguna herramienta que aún no está incluida en la misma, puede enviarnos su sugerencia a través del siguiente enlace
 
 
La plataforma Lázaro, el asistente virtual de SEOM, incluye calculadoras y algoritmos agrupados en diferentes temáticas, entre ellas: cáncer, tratamiento oncológico, tratamiento de soporte (escalas de dolor, infección, trombosis, desnutrición, iones), estado general y funcional, calidad de vida, metástasis y pronóstico y un apartado específico para las escalas de cada subtipo tumoral (la plataforma está en continuo proceso de actualización, todas estas y otras herramientas se irán incluyendo a lo largo del tiempo).
 
Como ejemplo, las distintas escalas que evalúan la trombosis en pacientes con cáncer. Así, la herramienta incluye escalas de riesgo de desarrollar una trombosis (Khorana, modelo de Pabinger o catscore, escala de Caprini en pacientes operados), de ayuda al diagnóstico de una trombosis (criterios de Wells o Ginebra), de probabilidad de desarrollar complicaciones en pacientes con diagnóstico de trombosis (algoritmo Epiphany), de riesgo de retrombosis (escala Ottawa) o de riesgo de hemorragia (escala Riete).
 
Cada escala incluye los siguientes apartados: el título, con el nombre completo y abreviado de la herramienta; un link o acceso a la calculadora online; una etiqueta, indicando en que apartado de la plataforma Lázaro se ha añadido (cáncer, tratamiento oncológico, soporte, estado general…); y un listado de palabras clave. 
 
Además, Lázaro describe el uso de la herramienta y su aplicabilidad definida como la población a la que se puede aplicar y las condiciones en las que debe usarse. Por último, para cada escala se recogen las fortalezas y debilidades, cuya finalidad fundamental es permitir al oncólogo médico seleccionar una u otra escala de las disponibles según la calidad de la herramienta.
Funcionalidad de Lázaro
En su práctica clínica los oncólogos médicos toman con frecuencia decisiones sobre el abordaje de pacientes con cáncer basadas en múltiples datos. Dicha decisión requiere de una anamnesis, una conversación con el paciente y una toma de decisiones compartidas que nunca podrán ser sustituidas por un dato numérico aislado. Sin embargo, las escalas o calculadoras son útiles para complementar la información clínica con un dato numérico objetivo y cuantitativo o con una clasificación en categorías que permiten agrupar al paciente.

De este modo, las escalas predictoras de complicaciones, como la escala Cisne de neutropenia febril de SEOM o la escala Epiphany de embolismo pulmonar, ayudan a evitar un alta precoz en pacientes aparentemente estables, pero con datos clínicos, patológicos o analíticos que implican un potencial riesgo de mala evolución. Más aun, las escalas ayudan a apoyar la toma de decisiones en un resultado objetivo, validado y estandarizado que no depende del observador ni se ve penalizado por la falta de destreza o conocimiento.

Por otra parte, en un momento en el que la ciencia trata de realizar explotaciones masivas de datos, la recogida estandarizada, cuantificada y homogénea a través de scores permite una explotación agrupada e interpretable de la información clínica.
Uso
Es importante insistir en que las calculadoras nunca deben sustituir el ojo clínico y la decisión del oncólogo. Por ello, para sacarles partido es fundamental aplicarlas después de una revisión comprometida y detallada del paciente, la historia clínica y las pruebas complementarias. Esto es importante dado que la mayoría de escalas se nutren de estos datos que deben ser precisos y completos. Además, no se debe aplicar una escala para estimar el riesgo de complicación y la necesidad de ingreso si el paciente presenta datos clínicos o analíticos de inestabilidad hemodinámica. En este caso se debe ingresar y aportar soporte al paciente, pasarle la escala no solo no ayudará en la toma de decisiones, sino que puede demorar una atención urgente.

Antes de escoger una escala se debe acceder a la información que aporta la plataforma sobre el uso exacto y la población en la cual se debe de aplicar. Si el paciente no pertenece a la población en la que se ha validado una escala, esta no debería emplearse para la toma de decisiones. Por ejemplo, la escala CISNE de neutropenia febril se derivó en una muestra de pacientes con aparente estabilidad clínica para evitar el alta en aquellos con riesgo de complicaciones. Un paciente inestable requiere siempre ingreso y a este no se debe aplicar Cisne. Si se hace, se corre el riesgo de una mala clasificación.

Si se disponen de diversas escalas para medir, por ejemplo, el riesgo de desnutrición (Nutriscore ICO, MUST, MNA), en Lázaro se pueden encontrar las fortalezas de cada calculadora para que el oncólogo se decida por una rápida y sencilla, si se dispone de poco tiempo, o por una más compleja y precisa, si el resultado va a ser determinante para la actuación.

Por último, es necesario conocer que muchas escalas aportan un valor numérico categoría asociados a una orientación sobre el abordaje de ese paciente, tanto sobre la actuación terapéutica, como sobre la conveniencia de ingreso o el pronóstico.

Lázaro está en continuo proceso de actualización. Si desea que la plataforma recoja alguna herramienta que aún no está incluida en la misma, puede enviarnos su sugerencia a través del siguiente enlace