Un modelo de investigación clínica más ágil, descentralizado y enfocado en el paciente, clave en el abordaje del cáncer

Foto Seminario de Periodistas 2025
  • El XVII Seminario para periodistas de SEOM-MSD subraya la importancia de la colaboración multidisciplinar para avanzar en el conocimiento y abordaje de esta enfermedad
  • Los enfoques tradicionales centrados en la eficacia del tratamiento están dando paso a nuevas estrategias que priorizan una atención más personalizada, sostenible y ajustada a las necesidades específicas de los pacientes

Profesionales sanitarios expertos en cáncer reunidos en el XVII Seminario de Periodistas ‘Curar y cuidar en Oncología’, organizado un año más por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la compañía biofarmacéutica MSD, han destacado la importancia de la colaboración multidisciplinar      como un punto clave para acelerar los avances en los ensayos clínicos, mejorando la precisión y eficiencia de los tratamientos. La sinergia entre ciencia y sector privado garantiza que los avances científicos se traduzcan rápidamente en soluciones reales para la salud global.

Bajo el título “Los ensayos clínicos en la supervivencia del cáncer. Entendiendo la investigación clínica en Oncología”, los expertos han analizado el valor de la investigación clínica en España y el rol de nuestro país como líder en este campo con el objetivo principal de dar a conocer a los profesionales de la información sanitaria los principales puntos relacionados con el diseño, desarrollo y obtención de resultados de los ensayos clínicos en Oncología, ha señalado Dr. César A. Rodríguez, presidente de SEOM.

Asimismo, se ha puesto de manifiesto que los grupos cooperativos son una pieza clave para el crecimiento de la investigación, así como el reto de la investigación académica independiente. Coincidiendo con este seminario, ha afirmado el presidente de SEOM “hoy presentamos el Dossier de investigación Oncológica 2025 que destaca el alto nivel de desarrollo y la relevancia de los estudios que llevan a cabo los investigadores españoles”.

En este dossier –añade el Dr. Rodríguez- se refleja que España encabeza los ensayos clínicos en Europa, con el mayor número de ensayos clínicos por cada 100.000 habitantes, tanto en la cifra global como específicamente en Oncología. Además, a pesar de un descenso general en el número de ensayos clínicos iniciados en los últimos años en nuestro continente a expensas de un incremento notable en países asiáticos y especialmente en China, España es el único país en el que el número de ensayos clínicos iniciados se mantiene estable. Uno de los principales motivos es un menor tiempo requerido para la apertura de un ensayo (media de 206 días en España frente a 277 de media en la Unión Europa), además de la calidad de nuestro sistema sanitario, infraestructura y descentralización de los centros de investigación (datos extraídos de  Clinical Trials in the European Union - EMA).

“La investigación clínica es una pieza clave en el desarrollo de nuevos tratamientos y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. Cada estudio supone una oportunidad para avanzar en el conocimiento científico y en la búsqueda de soluciones innovadoras más eficaces y seguras” ha afirmado Violeta Tahuilan, directora de Oncología de Ensayos Clínicos de MSD en España, que ha añadido que “en MSD, creemos firmemente en el valor de la investigación clínica como motor de progreso sanitario, y nuestro liderazgo en España —con 194 ensayos en fases 1 a 3 activos en 2024— refleja tanto el compromiso de nuestros equipos como la generosidad de los pacientes que hacen posible esta labor”.

La relevancia de un estudio clínico desde su planteamiento

El punto de partida de un ensayo clínico es el planteamiento de una idea que “permita avanzar en la investigación y desarrollo de tratamientos más eficaces y seguros, buscando mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes”. Así lo ha considerado la Dra. Eva Carrasco, directora científica y general de GEICAM (Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama).

Además, los expertos presentes también han tenido la oportunidad de comentar las necesidades que plantean los criterios de acceso a los ensayos clínicos para los pacientes por parte de agencias reguladoras y sistemas sanitarios. El Dr. Ignacio Matos, oncólogo médico de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, ha indicado que “hoy en día, muchos tratamientos oncológicos se desarrollan y aprueban con datos provenientes de ensayos más pequeños, pero altamente seleccionados y con resultados clínicos muy relevantes”. En este sentido, ha argumentado la necesidad de adaptar los procesos de aprobación y regulación del acceso a nuevos tratamientos en Oncología médica al ritmo acelerado de la innovación terapéutica. “La llegada de medicamentos dirigidos a alteraciones genéticas muy específicas desafía los modelos tradicionales de evaluación, que están pensados para terapias más generalizadas”, ha añadido.

Los ensayos de fase 3 son los más complejos debido a su escala

En cuanto a los diferentes tipos de ensayos, el Dr. Joaquín Gavilá, jefe de Servicio de Oncología Médica del Instituto Valenciano de Oncología y tesorero de la Junta Directiva de SOLTI, ha señalado que el objetivo principal es tener presente cuál es la pregunta central que se pretende responder a través de un ensayo. De manera resumida, el experto ha destacado que, en el ámbito de la oncología, se adapta a la fase. “En fase I, buscamos seguridad y dosis óptima, en fase II, eficacia preliminar y en fase III, beneficio clínico claro, como supervivencia o calidad de vida. Para determinar su viabilidad, evaluamos la solidez científica, la relevancia clínica, la factibilidad operativa —es decir, si contamos con pacientes, centros y recursos—, la viabilidad económica y el cumplimiento de los requisitos regulatorios”, ha puntualizado.

A su vez, la Dra. Carrasco ha concretado que los ensayos de fase 1 comprenden aquellos en los que se determina la dosis segura de un fármaco, se identifican sus efectos adversos y se estudia su comportamiento en el organismo. “Los estudios fase 1 de primera dosis en humanos incluyen un número muy limitado de pacientes, generalmente con distintos tipos de tumores avanzados, y se realizan en centros altamente especializados”. En cambio, en los estudios fase 1 de optimización de dosis o de combinación con otros fármacos, se incluye un mayor número de pacientes y, en algunos casos, con cohortes más amplias por tumores.

Por su parte, los ensayos fase 2 evalúan la eficacia preliminar del tratamiento en una población más homogénea de pacientes y su diseño es más estructurado, con criterios de inclusión más definidos. En Oncología, ha asegurado la Dra. Carrasco, estos ensayos se centran “en un tipo específico de cáncer en una situación muy concreta”. Sirven, asimismo, para seguir recopilando datos de seguridad.

Con respecto a los ensayos fase 3, la Dra. Carrasco ha explicado que con ellos el nuevo tratamiento se compara con el estándar actual. Se hace mediante estudios aleatorizados, multicéntricos y con un número elevado de pacientes. Esta fase, aclara, requiere un diseño más complejo y riguroso desde el punto de vista metodológico y estadístico. GEICAM participa de forma activa en estos tres tipos de ensayos, siendo los de fase 3 los que, a su juicio, suelen ser los más complejos. Esto se debe, según la directora general de GEICAM a la escala, puesto que “requiere reclutar a un número elevado de pacientes, coordinar múltiples centros (nacionales e internacionales), cumplir con estrictos requisitos regulatorios y metodológicos, y garantizar una calidad de datos impecable”, ha afirmado la Dra. Carrasco.

Por último, en los ensayos fase 4, una vez aprobado el tratamiento, se continúa evaluando su uso en condiciones reales para identificar efectos a largo plazo, nuevos perfiles de pacientes o patrones de uso.

Para el Dr. Gavilá, las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, juegan “un papel transformador” en el diseño de un ensayo clínico; “ya que permiten analizar grandes volúmenes de datos para seleccionar mejor a los pacientes, ajustar criterios de inclusión y exclusión, y diseñar ensayos adaptativos que evolucionan según los resultados intermedios. También ayuda a predecir respuesta o toxicidad en base a perfiles clínicos y genómicos, y facilita la monitorización remota y la recogida de resultados reportados por el paciente, reduciendo desplazamientos y carga asistencial”.

De entre los diversos aspectos a destacar en cuanto a cómo garantizar que un ensayo sea ético y seguro, el facultativo ha reconocido que hay varios puntos clave como, por ejemplo, “la aprobación por un comité ético y las autoridades regulatorias, un consentimiento informado claro y adaptado al paciente, un balance riesgo/beneficio favorable, supervisión constante por un comité independiente de monitorización de seguridad, y la posibilidad de detener el estudio ante toxicidad excesiva o beneficio evidente”. Todo esto, junto con la protección rigurosa de los datos personales es “esencial”, de acuerdo con el Dr. Gavilá.

Objetivos “emergentes”: hacia una atención más personalizada y sostenible

Más allá de los objetivos tradicionales centrados en la eficacia del tratamiento, surgen nuevos enfoques que buscan ofrecer una atención más personalizada, sostenible y alineada con las necesidades de los pacientes. Entre estos “objetivos emergentes”, como los denomina el Dr. Tomás Pascual, jefe de la sección de Cáncer de mama y ginecológico del Hospital Clínic de Barcelona, este experto ha destacado algunos como la calidad de vida y los resultados reportados por los pacientes (PROs); el uso de biomarcadores moleculares y dinámicos, como la biopsia líquida o la respuesta molecular precoz; o la evaluación de estrategias de desescalado terapéutico, especialmente en pacientes con buen pronóstico o alta sensibilidad biológica.

Según el Dr. Pascual, “tienen un impacto positivo en la participación y la adherencia, al favorecer una mayor alineación con las prioridades del paciente y reforzar la percepción de un enfoque más personalizado”, ha afirmado el Dr. Pascual, quien ha añadido que “generan mayor confianza e impulsan la participación activa del paciente en la toma de decisiones, gracias a la integración de biomarcadores y herramientas de decisión compartida”.

Aunque, “la supervivencia global sigue siendo el gold standard para medir la eficacia de un tratamiento oncológico”, ha indicado la Dra. Rebeca Lozano, oncóloga médica del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, se utilizan otros endpoints (criterios de valoración) complementarios como la supervivencia libre de progresión (mide el tiempo hasta progresión o muerte) o la supervivencia libre de enfermedad (tiempo hasta recaída, clave en estudios de adyuvancia/neoadyuvancia), entre otros, que aportan señales más tempranas de eficacia, pero no siempre pueden sustituir a la supervivencia global y deben interpretarse junto a la calidad de vida y la toxicidad.

Futuro inmediato: uso de biomarcadores y genómica

La innovación tecnológica ha transformado profundamente el diseño y la ejecución de ensayos clínicos. Desde GEICAM han remarcado la biopsia líquida como uno de los avances más relevantes y que ya se está utilizando para monitorizar a pacientes con cáncer de mama. Esta técnica permite analizar fragmentos de ADN tumoral circulante a partir de una muestra de sangre, lo que facilita un seguimiento no invasivo, continuo y más preciso del estado del tumor y de la respuesta al tratamiento.

Asimismo, los expertos han puesto en valor que la integración de biomarcadores y técnicas de secuenciación genómica está permitiendo desarrollar ensayos más dirigidos, con un enfoque de medicina personalizada.

“Los biomarcadores se han consolidado como una herramienta esencial en los nuevos enfoques de investigación clínica, al permitir una medicina más precisa, eficiente y adaptada al perfil de cada paciente”, tal y como ha reconocido el Dr. Tomás Pascual, que ha señalado que “la medicina personalizada redefine los objetivos de los ensayos: ya no buscamos una eficacia ‘promedio’, sino el beneficio individual”. Según la Dra. Lozano, “esto ha permitido aprobar fármacos en indicaciones raras, con pocos pacientes, siempre que demuestren una eficacia alta”.

Por ello, cada vez se utilizan más diseños innovadores, ha expuesto el Dr. Ignacio Matos, oncólogo médico de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Por ejemplo, “los ensayos basket, que agrupan diferentes tipos de cáncer con una misma alteración genética; o umbrella, que prueban diferentes terapias en un mismo tipo de tumor con distintas mutaciones”, ha explicado.

Información rigurosa y de valor para los pacientes con cáncer y sus cuidadores

Uno de los principales puntos de conversación de este encuentro ha sido el intercambio de información sobre el cáncer entre oncólogos y medios de comunicación, un paso clave en el impulso de una información sólida y veraz. “Encuentros como este potencian una información rigurosa y de valor para los pacientes con cáncer y sus cuidadores, y para un mejor conocimiento de esta enfermedad en la sociedad”, según ha afirmado el Dr. Javier de Castro, vicepresidente de SEOM, que ha agregado que “el rápido desarrollo de nuevos avances terapéuticos hace necesario actualizar a la sociedad en tiempo real, por lo que el papel de los medios de comunicación es fundamental”.

No obstante, esa inmediatez puede ser un reto a la hora de comunicar con rigor. El Dr. De Castro ha considerado que “tanto medios como oncólogos nos enfrentamos a una inmediatez que hace difícil el rigor, facilita las noticias falsas o genera falsas expectativas”.

Para más información

Link al espacio web del Seminario: https://www.msd.es/xvii-seminario-seom-2025/ 

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El amplio abanico terapéutico en linfomas aumenta la supervivencia, superior al 75% a los cinco años

  • Nuevos anticuerpos monoclonales, anticuerpos conjugados, anticuerpos biespecíficos, inhibidores de tirosin kinasa y terapia celular (CAR-T y otras) contribuyen en los últimos años a aumentar y mejorar el arsenal terapéutico en el tratamiento de los linfomas, un complejo y heterogéneo grupo de más de 200 enfermedades.
  • Los linfomas no hodgkinianos es el sexto tumor más frecuente en nuestro entorno, con una estimación de unos 10.383 nuevos casos en España en 2025. Se estiman 1.732 nuevos casos de linfomas de Hodgkin.

Los nuevos anticuerpos monoclonales, los anticuerpos conjugados, los anticuerpos biespecíficos, los inhibidores de tirosin kinasa y la terapia celular (CAR-T y otras) están contribuyendo en los últimos años a aumentar y mejorar el arsenal terapéutico en el tratamiento de los linfomas, un complejo y heterogéneo grupo de más de 200 enfermedades. Este amplio abanico de posibilidades terapéuticas ha aumentado de forma progresiva la supervivencia, actualmente superior al 75% a los cinco años.  

En el marco de la campaña de comunicación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, SEOM da a conocer la evolución y los avances médicos que se han sucedido en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores. Coincidiendo con el Día Mundial del Linfoma que se celebra este lunes, 15 de septiembre, destacamos los avances más importantes en linfomas, el sexto tumor más frecuente en nuestro entorno, con una estimación de unos 10.383 nuevos casos de linfomas no hodgkinianos y de 1.732 linfomas de Hodgkin en España en 2025, según el informe Las cifras del cáncer en España de 2025. 

Desde la introducción de las modernas combinaciones de quimioterapia en la década de los 70 del pasado siglo, que marcaron un punto de inflexión al conseguir la curación definitiva de algunos pacientes, hemos asistido a la introducción progresiva de nuevas herramientas diagnósticas y nuevos tratamientos que están suponiendo hitos importantes en beneficio de los pacientes.

Desde el punto de vista del diagnóstico, cabe señalar la introducción de nuevas herramientas diagnósticas, de la mano de la biología molecular –al igual que en muchas otras áreas de la Oncología–, que consiguen ajustar con mayor precisión el diagnóstico de los diferentes subtipos y por lo tanto, su tratamiento personalizado.

En el ámbito terapéutico podemos citar numerosos ejemplos de la evolución e introducción de nuevos y mejores fármacos y, sobre todo, de nuevos paradigmas terapéuticos. La introducción de los anticuerpos monoclonales, junto a la quimioterapia, a partir de los primeros años del siglo XXI supuso una mejoría muy importante del pronóstico de la mayoría de los linfomas y un gran aumento de largos supervivientes y curaciones definitivas.

Y en los últimos años asistimos a una verdadera explosión de nuevos formas de tratamiento: nuevos anticuerpos monoclonales, anticuerpos conjugados, anticuerpos biespecíficos, inhibidores de tirosin kinasa y terapia celular (CAR-T y otras). Todos y cada uno de ellos están contribuyendo a aumentar y mejorar el arsenal terapéutico y a superar viejos paradigmas. A modo de ejemplo, podemos citar:

  • El papel de los nuevos anticuerpos biespecíficos (mosunetuzumab, epcoritamab, entre otros) y la reciente aprobación de la terapia CAR-T en el tratamiento de los linfomas foliculares, que amplía el horizonte terapéutico, mejora el pronóstico y desplaza a otras alternativas más agresivas, como la quimioterapia intensiva con soporte de progenitores hematopoyéticos (TASP) a indicaciones más marginales.
  • La introducción de los inhibidores de la tirosin-kinasa de Bruton en el rescate y también en la primera línea de los linfomas de células del manto está cambiando el estándar de tratamiento de estos linfomas
  • Los anticuerpos conjugados de nueva generación (polatuzumab, brentuximab) pueden añadir ciertas ventajas en casos concretos de linfoma B y T y en linfoma de Hodgkin.
  • La terapia celular CAR-T ha supuesto un cambio radical en la estrategia de rescate de los linfomas B agresivos, mejorando claramente los resultados del tratamiento basado en QT intensiva y relevando a la misma (TASP) a situaciones muy puntuales y en fases posteriores.
  • Por último, los anticuerpos biespecificos de reciente introducción y aprobación (glofitamab, epcoritamab y otros) también están cambiado el pronóstico en la estrategia global contra los linfomas agresivos de estirpe B; de momento en situaciones de recaída, pero ya con datos preliminares, pero muy esperanzadores en la estrategia de primera línea, asociados a los tratamientos convencionales.

Son sólo unos ejemplos del vasto arsenal terapéutico que se está introduciendo en el tratamiento de este complejo grupo de enfermedades en los últimos años y cuyos resultados terapéuticos confirman que los linfomas son un buen paradigma de las neoplasias curables y que seguimos consiguiendo mejorar el pronóstico de nuestros pacientes.

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Mayor tasa de largos supervivientes en cáncer de cabeza y cuello gracias a la inmunoterapia, ahora también en el entorno perioperatorio

Avances_TTCC_2025
  • El cáncer de cabeza y cuello es el noveno tumor más frecuente en nuestro entorno, con una estimación de unos 7.446 nuevos casos en España en 2025.
  • En 2024 fallecieron 3.675 pacientes por cánceres de cabeza y cuello en España.
  • El tabaco y el alcohol siguen siendo los principales agentes causales de estos tumores, pero el virus del papiloma humano es responsable de alrededor del 30-35% de los casos, especialmente en la orofaringe.
  • Son tumores muy estigmatizantes por las secuelas físicas de los tratamientos con intención curativa que se aplican, con gran impacto en la calidad de vida y funcionalidad en la triple esfera de la fonación, deglución y respiración.
  • La inmunoterapia ha cambiado el pronóstico en la enfermedad recurrente/metastásica y, en el último año, su uso perioperatorio/adyuvante en estadios resecables ha demostrado beneficio, aumentando el número de largos supervivientes.

Por primera vez en dos décadas, la inmunoterapia demuestra beneficio en el entorno perioperatorio del cáncer de cabeza y cuello. En el marco de la campaña de comunicación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, SEOM da a conocer la evolución y los avances médicos que se han sucedido en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores. Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello que se celebra el próximo dómingo, 27 de julio, destacamos los avances más importantes en cáncer de cabeza y cuello, el noveno cáncer más diagnosticado en nuestro entorno, con una estimación de unos 7.446 nuevos casos en España en 2025 y 3.675 muertes registradas según el informe Las cifras del cáncer en España de 2025.  

El tabaco y alcohol son los principales agentes causales, siendo responsables del alrededor del 75-85% de los casos, aunque existe un incremento progresivo de los tumores relacionados con el virus del papiloma humano (VPH), pudiendo ser responsable del 30-35% de los casos, sobre todo orofaríngeos, aunque existe una gran variabilidad geográfica. Estos tumores constituyen una entidad clínica y molecular diferente.

Estos tumores ocurren en un área anatómicamente compleja, cuyos tratamientos locales con intención curativa se asocian con importantes secuelas físicas muy estigmatizantes y con mucha repercusión en términos de calidad de vida y funcionalidad en la triple esfera de la fonación, deglución y respiración. Además, en estos pacientes existe con frecuencia problemas de malnutrición por el tumor, los tratamientos y comorbilidades, que debe ser abordada y tratada desde el diagnóstico.

Enfermedad local y localmente avanzada

En cirugía maxilofacial y otorrinolaringológica se ha evolucionado desde técnicas “Halstedianas” clásicas hacia reconstrucciones e injertos complejos, así como la aparición de la cirugía robótica, especialmente la transoral, que permite resecciones técnicamente antes inalcanzables. Se han perfeccionado técnicas conservadoras como la laringuectomía supraglótica que permiten mantener la fonación y evitan el traqueostoma. En radioterapia, se ha avanzado en las técnicas capaces de concentrar dosis con menor toxicidad como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y se desarrollan técnicas de radiocirugía y de administración de dosis muy fina con tecnologías que permiten una planificación de altísima resolución.

En la mayoría de los casos de cánceres de estadio I o II, la cirugía o la radioterapia siguen siendo el tratamiento de elección. En tumores localmente avanzados estadio III o IV (M0), el tratamiento es actualmente multimodal, e incluye la cirugía, radioterapia y quimioterapia en función del estadio, localización y factores clínicos. En algunos casos la quimioterapia de inducción y posterior radioterapia permite la preservación de la laringe.

El tratamiento de pacientes con cáncer de cabeza y cuello localmente avanzado ha evolucionado, y el tratamiento concurrente de radioterapia y cisplatino sigue siendo un estándar en el momento actual. En 2006, Bonner demostró que la eficacia de la radioterapia aumentaba al combinarse con cetuximab sin aumentar la toxicidad por lo que actualmente es una buena alternativa al cisplatino concomitante, excepto en pacientes con tumores asociados al VPH. En 2022, el Grupo de Tratamiento de los Tumores de Cabeza y Cuello (TTCC) publicó un estudio fase III que intentó demostrar la no inferioridad de la radioterapia con cetuximab frente a la radioterapia con cisplatino, pero no consiguió su objetivo de no inferioridad.

Los estudios con inmunoterapia concomitante con la radioterapia han sido negativos para la población global, por lo que el estándar continúa siendo cisplatino + RT o RT + cetuximab en pacientes no candidatos a platino. Sin embargo, el uso perioperatorio (neoadyuvante + adyuvante) y adyuvante puro sí han demostrado beneficio, lo cual replantea el algoritmo de tratamiento en la enfermedad resecable. El estudio KEYNOTE-689 ha demostrado que añadir pembrolizumab neoadyuvante y adyuvante al tratamiento estándar (cirugía + RT +/- cisplatino) mejora la supervivencia libre de eventos. Este resultado supone el primer cambio en este escenario en más de dos décadas. Por otra parte, el estudio NIVOPOSTOP ha demostrado que el tratamiento con nivolumab asociado a quimiorradioterapia tras cirugía mejora la supervivencia libre de enfermedad en pacientes de alto riesgo.

Enfermedad recurrente / metastásica

En el campo de la recurrencia, siempre hay que valorar la posibilidad de tratamiento quirúrgico o radioterápico de rescate en conjunción con quimioterapia o cetuximab. En casos ya irradiados se valorará la reirradiación, pero no siempre es posible un rescate en este momento de la evolución. La selección de los pacientes (volumen, intervalo desde la radioterapia previa, estado basal, VPH) es crítica para conseguir largos supervivientes.

Con respecto al tratamiento sistémico, la incorporación de cetuximab a la quimioterapia estándar supuso un avance significativo para estos pacientes. El esquema EXTREME (cisplatino + 5-fluorouracilo y cetuximab) mejoró la supervivencia global frente a PF solo y continúa siendo una referencia histórica. El régimen TPEX (cisplatino, docetaxel y cetuximab) demostró resultados comparables con menor toxicidad y sin bomba de fluorouracilo, por lo que es una alternativa válida. ERBITAX (paclitaxel y cetuximab) es una opción terapéutica eficaz en pacientes frágiles no candidatos a cisplatino.

El gran avance en el tratamiento de los tumores de cabeza y cuello ha sido la incorporación de la inmunoterapia a su algoritmo terapéutico. Hasta entonces, existía un vacío terapéutico en los casos refractarios a cisplatino, especialmente los pacientes refractarios a EXTREME. En el año 2016 la FDA aprueba la inmunoterapia para estos casos, dos fármacos anti PD-1 cuyo principal beneficio es la larga supervivencia en los pacientes respondedores. La FDA aprobó de forma acelerada nivolumab en abril del 2016 tras presentar los datos del primer ensayo pivotal fase III CHECKMATE 141, en el que nivolumab demostró un beneficio en supervivencia global (SG) frente a la quimioterapia a elección del investigador en pacientes que progresaran al tratamiento con platino para la enfermedad localizada. Se objetivó un beneficio en SG (7,7 frente a 3,3 meses), pero sobre todo destacó que más de un 10% de los pacientes en la rama de nivolumab se mantenían vivos a los 3 años.

En 2018, se comunican los resultados del estudio KEYNOTE-048 demostrando la superioridad de pembrolizumab en monoterapia y pembrolizumab asociado a quimioterapia basada en cisplatino en primera línea de pacientes con enfermedad recurrente y/o metastásica con enfermedad sensible a platino y PD-L1 positivo. Desde 2021 se incorpora al tratamiento estándar de este grupo de pacientes con un PD-L1 positivo. Pero quizás, el aspecto más impactante es la reducción en el riesgo de mortalidad que se ha observado al introducir estos fármacos. En una actualización del estudio publicada en 2023, con un seguimiento de 4 años, el tratamiento con pembrolizumab ha demostrado una reducción en el riesgo de muerte frente la quimioterapia estándar de entre el 26-39% según la expresión de PD-L1, y la combinación de quimioterapia y pembrolizumab del 38%.

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Los últimos avances diagnósticos y terapéuticos en sarcomas abren la puerta a nuevas terapias en subtipos poco frecuentes

Infografia_Avances_Sarcomas_2025
  • Los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) son técnicamente sarcomas de partes blandas (SPB) pero considerados aparte por sus características diagnósticas y terapéuticas especiales. Los SPB son tumores poco frecuentes, constituyen aproximadamente un 1% del total de tumores malignos y son responsables del 2% de la mortalidad debida a cáncer.
  • En el último año, dos nuevos fármacos, vimseltinib y pimicotinib, han demostrado resultados positivos en un tipo de tumor llamado tumor de células gigantes de la sinovial (ensayos clínicos fase 3 MOTION y MANEUVER).
  • Existen más de 150 variedades de sarcomas reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Dada la infrecuencia y complejidad de los sarcomas, el diagnóstico y tratamiento de estos pacientes ha de llevarse a cabo en comités multidisciplinares con expertos en esta patología.

Los sarcomas y, en particular, los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) –técnicamente sarcomas de partes blandas pero considerados aparte por sus características diagnósticas y terapéuticas especiales– han experimentado importantes avances en su diagnóstico y tratamiento en los últimos años. Tal es así que los GIST han pasado en menos de diez años de ser tumores mal identificados y resistentes a la quimioterapia convencional, a convertirse en una entidad biológica e histopatológicamente bien entendida y distinguible de otros sarcomas.

Los tres fármacos aprobados para enfermedad metastásica –imatinib, sunitinib y regorafenib– han permitido aumentar la supervivencia de 12 meses a más de 5 años. Imatinib también se emplea durante tres años en enfermedad localizada de alto riesgo tras haber demostrado el aumento de supervivencia de estos pacientes. En una Sesión Plenaria virtual de ESMO en 2024 se presentaron los datos del estudio IMADGIST (3 vs 6 años de imatinib adyuvante en GIST localizado con alto riesgo de recaída) que mostró un incremento en la tasa de supervivencia libre de enfermedad a 3 años del 55% al 87% a favor de 6 años de imatinib de mantenimiento, con datos inmaduros para supervivencia global (Le Cesne et al. ESMO Virtual Plenary 2024).

Se siguen aprobando nuevos fármacos por las autoridades regulatorias internacionales: ripretinib, un fármaco eficaz en pacientes con GIST una vez ha progresado a todos los tratamientos habituales; avapritinib, el primer fármaco activo frente a la mutación PDGFRA D842V. Actualmente, el GIST sigue siendo una patología de intensa investigación clínica.

Coincidiendo con el Día Internacional del Sarcoma que se acaba de celebrar este domingo, 13 de julio, dentro de la campaña de comunicación “En Oncología, cada AVANCE se escribe con mayúsculas”, destacamos los avances más importantes en sarcomas, un grupo heterogéneo de tumores que pueden aparecer a partir de distintos tejidos y en diversas partes del cuerpo.

Existen dos grandes grupos: los sarcomas de partes blandas (SPB), que se desarrollan en los tejidos blandos del organismo como los músculos, tendones, grasa, etc. y los sarcomas óseos (del esqueleto). Los GIST, como hemos señalado, son técnicamente sarcomas de partes blandas, pero se consideran aparte por sus características diagnósticas y terapéuticas especiales. De hecho, existen más de 150 variedades de sarcomas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque aproximadamente el 60% de los sarcomas aparece en brazos o piernas, el 30% en tronco o abdomen y el 10% en cabeza o cuello.

Los SPB son tumores poco frecuentes. Constituyen aproximadamente un 1% del total de tumores malignos, y son responsables del 2% de la mortalidad debida a cáncer. Su incidencia estimada en la Unión Europea es de unos 5 casos nuevos al año por cada 100.000 habitantes. Los SPB son ligeramente más frecuentes en hombres que en mujeres, y pueden verse en todas las edades, incluso en niños y adolescentes. Sin embargo, la edad de máxima de aparición en adultos se encuentra entre los 40 y 60 años. La gran mayoría de casos diagnosticados no están asociados a ningún factor de riesgo conocido. No obstante, en un pequeño número de casos pueden reconocerse factores predisponentes: la presencia de algunas raras enfermedades hereditarias, entre las que destaca la neurofibromatosis o enfermedad de Von Recklinghausen, que se asocia al desarrollo de algunos tipos de sarcomas; y la administración previa de radioterapia varios años antes, que se asocia al desarrollo de sarcomas postirradiación, particularmente resistentes al tratamiento.

Por otra parte, los sarcomas óseos son tumores muy infrecuentes y afectan sobre todo a niños y a adolescentes. La incidencia se estima en 1 paciente nuevo por año por cada 100.000 habitantes. Esto viene a suponer unos 400 casos nuevos al año en nuestro país. A pesar de su rareza, constituyen la quinta causa de cáncer en adolescentes y jóvenes entre 15 a 19 años. En estos pacientes, algo más de la mitad de los sarcomas óseos son osteosarcomas, una tercera parte son sarcomas de Ewing y menos del 10% son condrosarcomas. El sarcoma de Ewing es muy poco frecuente en adultos. Sin embargo, el osteosarcoma tiene una distribución por edades de tipo bimodal, esto es, con dos momentos de mayor frecuencia: uno entre los 13 a 16 años y el otro por encima de los 65 años.

Avances en sarcomas no GIST

Además de los GIST, el resto de sarcomas no GIST también han experimentado en los últimos años importantes avances en su abordaje terapéutico. Por un lado, se han ido consolidando ciertos aspectos del manejo terapéutico: 1) En enfermedad localizada de partes blandas, el tratamiento fundamental es la cirugía, pudiendo asociar radioterapia pre- o post-operatoria en sarcomas de alto riesgo; además ahora sabemos de la superioridad de los esquemas neo- o adyuvantes con antraciclinas e ifosfamida sobre otros tratamientos, si bien la decisión de administrarlo es individualizada con el paciente; 2) En sarcomas retroperitoneales no parece jugar ningún papel la radioterapia, ya sea adyuvante o neoadyuvante; 3) En enfermedad metastásica se encuentra más extendido el uso de determinados tipos de quimioterapia según el subtipo de sarcoma; 4) También se ha consolidado el uso de ciertos fármacos aprobados en los últimos años, como la trabectedina en los L-sarcomas (liposarcoma y leiomiosarcoma), pazopanib en sarcomas de partes blandas, y la eribulina en sarcomas adipocíticos. Recientemente la FDA aprobó el uso de atezolizumab en sarcoma alveolar de partes blandas, a partir de los datos de un ensayo de fase 2 que mostró una tasa de respuesta del 37% y una mediana de supervivencia libre de progresión de más de 20 meses (Chen et al. NEJM 2023).

Dada la heterogeneidad de los sarcomas, estos avances han ido ocurriendo en determinados histotipos concretos. Por ejemplo, recientemente, se ha descubierto que algunos sarcomas presentan una alteración genética muy concreta, fusiones del oncogén NTRK. Varios ensayos clínicos han demostrado la eficacia con larotrectinib y entrectinib, inhibidores específicos de esta alteración. Su uso ha sido ya aprobado por la Unión Europea, así como en varios países europeos, aunque ha sido rechazado en España. Progresivamente se va entendiendo el papel de la inmunoterapia en sarcomas. Así, el uso de combinaciones basadas en antiangiogénicos e inmunoterapia es altamente eficaz en el sarcoma alveolar de partes blandas. Actualmente hay varios ensayos clínicos estudiando estos conceptos. Cabe destacar los estudios con CART en sarcoma sinovial y liposarcoma mixoide, con resultados preliminares muy prometedores.

Algunos de los nuevos fármacos que han arrojado resultados prometedores en tipos muy poco frecuentes de sarcomas son: nirogacestat (inhibidor de gamma-secretasa) en tumores desmoides (Gounder et al. NEJM 2023), inhibidores de CSF1R (pexidartinib, vimseltinib y pimicotinib) en tumor de células gigantes de la vaina tendinosa (Tap et al. Lancet 2019, ESMO 2024), y antagonistas MDM2 en liposarcomas desdiferenciados (Traweek et al. Front Oncol 2023).

Asimismo, existe cada vez un número mayor de ensayos clínicos en sarcomas, cada vez más dirigidos hacia subtipos concretos, ya que se basan en la inhibición de mecanismos moleculares muy específicos. Es posible que en los próximos años puedan agrandar el arsenal terapéutico actual.

Tratamiento multidisciplinar

El tratamiento de estos tumores debe ser multidisciplinar, siendo imprescindible en enfermedad localizada, y que sea valorado por un comité de expertos para decidir el plan diagnóstico y terapéutico más adecuado en cada caso. En los años recientes se ha conseguido demostrar que la supervivencia de los pacientes con sarcoma es mayor en centros expertos en esta patología. España dispone de Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) en sarcomas.

Estos pequeños avances terapéuticos que recoge la infografía inferior, si fuesen considerados cada uno de ellos de manera aislada, podrían tener escasa relevancia, pero acumulados entre sí han llevado a cambiar en muchos casos de una manera notable el pronóstico y la calidad de vida de muchos pacientes. Por tanto, en Oncología, cada pequeño avance cuenta y es la suma de esos avances lo que permite obtener resultados e ir avanzando en el pronóstico de la enfermedad. Sumados han cambiado la vida de muchos pacientes.

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Galeria Infografía

La inmunoterapia se consolida como eje terapéutico en todas las fases del cáncer renal

Infografia_Avances_en_Cancer_Renal_2025
  • Se confirma el beneficio de la inmunoterapia en el contexto adyuvante: pembrolizumab ha demostrado mejorar la supervivencia global.
  • Hace 15 años, las opciones terapéuticas como el interferón o la nefrectomía aislada ofrecían medianas de supervivencia en torno a cinco meses para pacientes con enfermedad avanzada. Actualmente, la secuenciación de tratamiento con fármacos dirigidos e inmunoterapia permite alcanzar supervivencias que superan los 40 meses.
  • El cáncer renal representa el octavo tumor más prevalente en España. Cada año se diagnostican en nuestro país más de 9.000 casos nuevos, con una incidencia aproximadamente el doble en varones respecto a mujeres.

Hace quince años, los pacientes con carcinoma de células renales (CCR) avanzado tratados con cirugía aislada o con interferón apenas alcanzaban medianas de supervivencia de 5-7 meses. En la actualidad, la secuenciación terapéutica de fármacos dirigidos o de la inmunoterapia permite superara los 40 meses de supervivencia, manteniendo una buena calidad de vida. Además, pembrolizumab, un anticuerpo monoclonal anti-PD1, ha consolidado su beneficio en la supervivencia global en el contexto adyuvante, posicionándose como una estrategia eficaz en pacientes con intermedio/alto riesgo de recaída tras nefrectomía.

En el marco de la campaña de comunicación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, SEOM da a conocer la evolución y los avances médicos que se han sucedido en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores. Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer de Riñón que se celebra mañana jueves, 19 de junio, destacamos los avances más importantes en cáncer de riñón, que representa aproximadamente el 3% de todos los tumores. Cerca del 80% de las neoplasias renales corresponden a carcinomas de células claras. Es aproximadamente dos veces más frecuente en hombres que en mujeres y la edad media de presentación se sitúa en torno a los 64 años.

En España, el cáncer de riñón ocupa el octavo lugar en cuanto a prevalencia, con una estimación de 9.774 casos nuevos en 2025 y 2.245 fallecimientos en el año 2023. Actualmente, la forma más habitual de diagnóstico es el hallazgo incidental en estudios de imagen realizados por otros motivos en pacientes asintomáticos, lo que ha contribuido a la detección precoz y, en consecuencia, a una mejora en el pronóstico de la enfermedad.

El abordaje terapéutico del carcinoma de células renales ha experimentado un cambio significativo en los últimos años. En el contexto adyuvante, pembrolizumab continúa siendo el único tratamiento que ha demostrado un beneficio en la supervivencia global en pacientes con riesgo intermedio/alto (según los criterios del estudio KN-564), así como en aquellos con enfermedad M1-NED tras nefrectomía. El beneficio absoluto observado a cinco años alcanza el 5%. Actualmente se están evaluando otros inhibidores de puntos de control inmune en ensayos en fases tempranas.

El mejor conocimiento de la biología molecular del carcinoma de células renales avanzado ha permitido identificar vías de señalización que juegan un papel relevante en la progresión de estos tumores. En este sentido, se ha comprobado que los mecanismos que regulan la angiogénesis están alterados en la mayoría de los tumores de células claras, tanto en formas familiares como en la mayoría de los casos esporádicos.

Desde los años 90 se conoce el papel del gen VHL (von Hippel-Lindau) como regulador del factor inducible por hipoxia (HIF-alfa) en condiciones normales de oxígeno. La pérdida de función del gen VHL –presente en más del 70% de los casos de CCR de células claras– provoca la acumulación de HIF-alfa, lo que induce la expresión de diversos factores proangiogénicos como VEFG, TGF-alfa y PDGF, que estimulan el crecimiento tumoral en condiciones de normoxia. Este conocimiento ha sido clave para el desarrollo de terapias dirigidas frente a VEGF, cuya eficacia ha quedado demostrada en múltiples ensayos clínicos.

Antiangiogénicos e inmunoterapia

El conocimiento de las alteraciones en la vía de señalización del VEGF ha situado a los antiangiogénicos como uno de los pilares fundamentales en el tratamiento del cáncer renal avanzado. Durante los últimos años diferentes agentes con más o menos especificidad o afinidad sobre los distintos elementos de señalización de la vía de VEGF, con diferencias en cuanto a perfil de efectos secundarios, etc., han demostrado ser activos en esta enfermedad, consolidando su papel tanto en primera línea como en sucesivas.

Otra vía de control neoplásico frecuentemente desregulada en cáncer renal es aquella que ejerce nuestro sistema inmune sobre la generación y progresión de los tumores. La idea de modular nuestro sistema inmune para recuperar su correcta acción contra el cáncer renal es ya clásica, y de ahí que durante décadas se emplearan tratamientos como el Interferon-alfa o la Interleukina 2. El mejor conocimiento de la sinapsis inmunológica y el desarrollo de los anticuerpos frente a puntos de control inmune (checkpoint inhibitors) han permitido de nuevo reincorporar la inmunoterapia como una estrategia protagonista en el tratamiento del cáncer renal.

Existen otras muchas vías de señalización celular, rutas metabólicas, mecanismos de control de ciclo celular, etc., que pueden verse alteradas en cáncer renal y también representan potenciales dianas cada vez mejor exploradas en pro de una auténtica personalización del tratamiento de nuestros pacientes. No obstante, su escasa frecuencia y la dificultad en la identificación de adecuados biomarcadores predictores de eficacia limitan su uso.

Secuenciación terapéutica

En la práctica clínica habitual, los pacientes con carcinoma renal avanzado suelen recibir, a lo largo de la evolución de su enfermedad, una secuencia de tratamientos cuyo objetivo es prolongar la supervivencia manteniendo una buena calidad de vida. Gracias a las estrategias habituales, se alcanzan medianas de supervivencia superiores a 40 meses en determinadas poblaciones.

En primera línea, la elección de tratamiento debe basarse en la disponibilidad de los tratamientos aprobados, el grupo pronóstico (según criterios como los del IMDC) y las comorbilidades del paciente. De forma general, las combinaciones de inhibidores tirosina-quinasa (TKI) e inmunoterapia han demostrado beneficio en tasas de respuesta,

supervivencia libre de progresión (SLP) y supervivencia global (SG) en comparación con TKI en monoterapia. Algunas de estas combinaciones incluyen pembrolizumab + axitinib, nivolumab + cabozantinib o pembrolizumab + lenvatinib. Sin embargo, existen algunos subgrupos de pacientes en los cuales se puede considerar el tratamiento con TKI como sunitinib, pazopanib o tivozanib en monoterapia, especialmente en aquellas situaciones en las que las combinaciones no están disponibles. Las combinaciones de inmunoterapia (ipilimumab + nivolumab) también han demostrado beneficio en supervivencia global en comparación con sunitinib en pacientes con pronóstico intermedio o desfavorable según la escala IMDC.

La segunda línea de tratamiento va a estar condicionada principalmente por la terapia recibida en primera línea. En aquellos pacientes que han recibido un TKI anti-VEGF en monoterapia, las opciones recomendadas de tratamiento son la inmunoterapia (nivolumab) o cabozantinib (TKI dirigido frente a VEGF, MET y AXL). No obstante, debido a la creciente evolución en el empleo de combinaciones en primera línea, es necesario seguir investigando cuál es la mejor estrategia terapéutica en líneas posteriores. Las guías clínicas recomiendan emplear TKI que no hayan sido utilizados en primera línea, entre las que se incluyen cabozantinib, axitinib, tivozanib, sunitinib, pazopanib o la combinación de lenvatinib-everolimus.

De forma reciente el estudio fase 3 LITESPARK-005 ha demostrado el beneficio de bezultifan (inhibidor oral de factor inducible por hipoxia HIF-2a) en supervivencia libre de progresión en pacientes previamente tratados con inmunoterapia y TKI. Estos resultados respaldan su incorporación como una nueva opción de tratamiento en este contexto.

Entre los principales retos futuros se encuentran la optimización de la secuenciación de inmunoterapia, TKI e inhibidores de HIF-2a, así como la identificación de biomarcadores predictivos que permitan seleccionar estrategias más eficaces y personalizadas.  
 
 

La supervivencia en cáncer de próstata avanzado se ha triplicado en los últimos 15 años gracias a la innovación terapéutica y al diagnóstico molecular

 
Infografia_Avances_Cancer_Prostata_2025
  • El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones en nuestro entorno.
  • La mayoría de los casos se diagnostican en estadios localizados, donde las tasas de curación son muy elevadas gracias a tratamientos como la cirugía o la radioterapia/braquiterapia con o sin adición de hormonoterapia.
  • Hasta un 30% de los pacientes con cáncer de próstata avanzado presentan alteraciones en genes implicados en la reparación del ADN, lo que los hace especialmente sensibles al tratamiento con inhibidores de PARP.
  • La terapia con radioligandos, como el radiofármaco 177Lu-PSMA-617, consolida su papel en fases avanzadas de la enfermedad.

La supervivencia de los pacientes con cáncer de próstata avanzado se ha triplicado en los últimos 15 años, gracias a la incorporación progresiva de nuevos agentes hormonales, quimioterapia y radiofármacos. Mientras que, en 2005, con opciones limitadas a la quimioterapia, la mediana de supervivencia se situaba entre 12 y 18 meses, en la actualidad puede superar los 40 meses en poblaciones seleccionadas. Entre los avances más relevantes, destacan los ensayos clínicos que combinan inhibidores de PARP con tratamientos hormonales, como talazoparib y enzalutamida, que ha alcanzado medianas de supervivencia de hasta 45 meses en pacientes con mal pronóstico. Asimismo, el radiofármaco 177Lu-PSMA-617 ha consolidado el papel de la terapia dirigida a PSMA como un pilar fundamental en el manejo del cáncer de próstata avanzado.

En el marco de la campaña de comunicación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, SEOM da a conocer la evolución y los avances médicos que se han sucedido en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores. Coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer de Próstata que se celebra mañana, 11 de junio, destacamos los avances más importantes en cáncer de próstata, el primer cáncer más diagnosticado en nuestro entorno en varones, con una estimación de 32.188 nuevos casos en España en 2025, lo que representa aproximadamente el 23% de todos los tumores en varones, según el informe de SEOM Las cifras del cáncer en España de 2025.  

Además, el cáncer de próstata es el tumor más prevalente en varones, con una estimación de prevalencia a cinco años para el año 2020 de 122.025 casos, según los últimos datos disponibles recogidos en el citado informe de SEOM. Sin embargo, ocupa el tercer lugar como responsable del número de fallecimientos por cáncer en varones en España, con una reducción de la tasa de mortalidad de forma progresiva. La supervivencia neta a cinco años de los pacientes diagnosticados en el periodo 2008-2013 fue de 89,8%, la más elevada entre los tumores más frecuentes.

En la actualidad, la gran mayoría de los casos de cáncer de próstata se diagnostica en estadios iniciales, mientras que sólo alrededor del 10% corresponde a enfermedad avanzada (metastásica) en el momento del diagnóstico. En estas fases iniciales, el cáncer de próstata es potencialmente curable en un alto porcentaje de casos mediante cirugía, radioterapia / braquiterapia con o sin la adición de hormonoterapia. Sin embargo, a pesar de la eficacia de estos tratamientos radicales, aproximadamente un 30% de los pacientes van a terminar desarrollando una recurrencia de la enfermedad, que puede conducir a una enfermedad metastásica e incurable.

Dentro del cáncer de próstata avanzado, es fundamental distinguir distintos grupos de pacientes, ya que las implicaciones de tratamiento varían en función de ello. Por un lado, se encuentra el cáncer de próstata hormonosensible metastásico, que puede ser un diagnóstico de novo o presentarse tras una recaída posterior a un tratamiento local. Por otra parte, la enfermedad resistente a castración, que a su vez puede ser metastásica (la forma más habitual) o no metastásica.

Los objetivos del tratamiento en cualquiera de estas fases es prolongar la supervivencia, preservar la calidad de vida y prevenir eventos óseos. Es precisamente en los estadios avanzados donde se han producido los principales avances terapéuticos en los últimos años. En el contexto hormonosensible metastásico, los tratamientos de elección incluyen combinaciones de agentes hormonales (como apalutamida, enzalutamida, abiraterona o darolutamida) o tripletes que asocian docetaxel con agentes hormonales (abiraterona o darolutamida). En la fase de cáncer de próstata resistente a la castración metastásico (CPRCm), las opciones se amplían e incluyen quimioterapia (docetaxel o cabazitaxel), nuevos agentes hormonales (abiraterona o enzalutamida) y radiofármacos (radio-223 o 177Lu-PSMA-617), seleccionándose según las características del paciente y los tratamientos previos recibidos. Recientemente, el estudio PEACE-3 ha mostrado que la combinación de enzalutamida con radio-223 mejora la supervivencia de pacientes con CPRCm con enfermedad ósea, reforzando, además, el valor de las terapias dirigidas al hueso.

En los últimos años, los inhibidores de PARP han demostrado eficacia en CPRCm, tanto en monoterapia como en combinación con hormonoterapia, especialmente en pacientes con alteraciones en genes de reparación del ADN. Estas alteraciones, siendo BRCA2 la más frecuente, están presentes en hasta un 30% de los pacientes con CPRCm, y en un 12-16% de los casos tienen origen germinal, lo que implica consideraciones relevantes para el asesoramiento familiar. De forma reciente, los resultados del estudio AMPLITUDE han demostrado que el beneficio de esta estrategia podría trasladarse a etapas más tempranas de la enfermedad, como el cáncer de próstata hormosensible metastásico, reforzando la importancia de realizar el estudio molecular en estos pacientes.

Por último, en pacientes con carcinoma de próstata resistente a la castración que todavía no han desarrollado metástasis, tanto apalutamida como enzalutamida y darolutamida, todos ellos agentes hormonales, han demostrado retrasar la aparición de metástasis y aumentar la supervivencia global.

Secuencia óptima de fármacos

En la actualidad, uno de los desafíos más importantes consiste en definir la secuencia óptima de fármacos para obtener el máximo beneficio en cada paciente en particular. En este sentido, los avances en el conocimiento de la biología molecular de la enfermedad están permitiendo avances hacia un enfoque más personalizado. Esta estrategia, centrada en las características individuales del paciente y su tumor, puede superar los 40 meses de supervivencia media, preservando la calidad de vida.  

Diagnóstico y estratificación molecular

En el diagnóstico también se han experimentado mejoras importantes. La tomografía por emisión de positrones con PSMA (PET-PSMA) se ha incorporado a la práctica clínica como prueba de elección para la estadificación inicial en pacientes de alto riesgo, así como en el contexto de la recaída bioquímica, por su mayor sensibilidad y especificidad. Además, diferentes guías clínicas recomiendan el análisis rutinario de genes relacionados con la recombinación homóloga (como BRCA1/2) tanto para seleccionar pacientes candidatos a inhibidores de PARP como para asesoramiento familiar.

Todos estos avances han podido ver la luz gracias a la realización de ensayos clínicos en múltiples centros del mundo, y a la generosa participación de los pacientes en ellos. En estos avances, ha habido una participación muy significativa de centros españoles. Seguimos creyendo que la mejor opción, en la medida de lo posible, es la participación en ensayos clínicos que sigan intentando mejorar la seguridad y eficacia de estos tratamientos. Pero, por encima de todo, es necesario que aquellos progresos que muestren beneficios significativos se incorporen de manera equitativa para todos los pacientes, y que el acceso al mejor tratamiento para su enfermedad sea universal.
 
 
 

La oncología médica española, líder en ensayos clínicos a nivel europeo

  • La Sociedad Española de Oncología Médica mantiene, desde sus inicios, su apoyo y colaboración con los Grupos Cooperativos para promover la investigación clínica académica e independiente en pro de la importante labor que realizan en la mejora de la atención del paciente con cáncer en nuestro país
  • Desde la Secretaría Científica de SEOM y gracias a la colaboración de los Grupos Cooperativos, se ha elaborado un documento que aúna la justificación, finalidad, objetivos y resultados de los grupos de investigación clínicos españoles
  • En España fueron autorizados en 2024 un total de 930 ensayos clínicos de los cuales el 39% son del ámbito de la Oncología y sólo el 17% han sido llevados a cabo de forma independiente como lo hacen los Grupos Cooperativos
  • Los Grupos Cooperativos han realizado otros 317 estudios diferentes a los ensayos clínicos con 234.109 pacientes como son proyectos de investigación básica y traslacional, estudios epidemiológicos, estudios farmacoeconómicos, estudios observacionales, etc.
  • Los Grupos Cooperativos han publicado en total 1.461 artículos (1.323, en revistas de ámbito internacional y 138, nacional) y han presentado 2.471 comunicaciones a congresos (2.000 internacionales y 471 nacionales)

España es líder en ensayos clínicos a nivel europeo, habiéndose autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) 930 estudios en el año 2024. Los del ámbito de la Oncología Médica representan el 39% aunque sólo el 17% fueron promovidos de forma independiente. Los Grupos Cooperativos Nacionales de Investigación en Oncología Médica realizan ese tipo de investigación y, desde que empezaron a constituirse los primeros en 1994, han llevado a cabo 604 estudios en los que han participado 71.603 pacientes. Principalmente se trata de estudios fase II (55,25%) y fase III, (32%) siendo mucho menos frecuentes los de fase I (3,8%) y fase IV (3,31%). GECP, GEICAM, SOLTI y TTD son los cuatro grupos con un mayor número de ensayos clínicos realizados: 101, 108, 89 y 90 respectivamente.

Desde la Secretaría Científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y gracias a la colaboración de los Grupos Cooperativos, se ha elaborado un documento, el “Dossier de Investigación Oncológica 2025”, que aúna la justificación, finalidad, objetivos y resultados de los grupos de investigación clínicos españoles. “Este dossier es el reflejo del nivel y del valor de la investigación en el terreno de la Oncología Médica en nuestro país. En este documento, recogemos toda la trayectoria investigadora de todos los Grupos Cooperativos españoles, el número de ensayos realizados, las características de los mismos, los pacientes reclutados y un aspecto también especialmente relevante, como es la importancia que esos ensayos han tenido en el cambio de paradigma o de estándares en el tratamiento del cáncer desde que se llevaron a cabo”, explica el Dr. César A. Rodríguez, presidente de SEOM, presidente de SEOM.

“Este documento –subraya el Dr. Rodríguez- es una herramienta para que hagamos llegar el mensaje de que la investigación clínica en Oncología Médica en España es de primer nivel. España en este momento es líder europeo en investigación en ensayos clínicos en Oncología Médica y uno de los referentes a nivel mundial”.

SEOM mantiene, desde sus inicios, su apoyo y colaboración con los Grupos Cooperativos para promover la investigación clínica académica e independiente en pro de la importante labor que realizan en la mejora de la atención del paciente con cáncer en nuestro país. En los últimos años la Sociedad ha considerado uno de sus principales objetivos la elaboración de Guías Clínicas, que posteriormente se han publicado en la revista Clinical&Translational Oncology (CTO) para lo cual ha contado también con la colaboración de los Grupos Cooperativos.

En esta misma línea, SEOM y los Grupos Cooperativos desarrollan funciones muy destacadas en la formación médica continuada y la docencia en cáncer, así como con las asociaciones de pacientes para la concienciación de la población entorno a esta enfermedad.

¿Qué son los Grupos Cooperativos?

Los Grupos Cooperativos son grupos académicos independientes sin ánimo de lucro cuyo fin es el desarrollo de ensayos clínicos para mejorar la prevención y el tratamiento del cáncer. Su composición es multidisciplinar e incluye oncólogos médicos, cirujanos, oncólogos radioterapeutas, anatomopatólogos, biólogos moleculares, epidemiólogos, etc. El primero, el Grupo Germinal Oncológico (GG), se constituyó de forma oficial en 1994 y actualmente son 19.

En concreto: Grupo Español de Cáncer de Origen Desconocido (GECOD), Grupo Español de Investigación en Cáncer de Pulmón (GECP), Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, Grupo Español de Investigación en Cáncer Ginecológico (GEICO), Grupo Español de Investigación en Neurooncología (GEINO), Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS), Grupo Español Multidisciplinar de Melanoma (GEM), Grupo Español Multidisciplinar en Cáncer Digestivo (GEMCAD), Grupo Español de Oncología Transversal y Tumores Huérfanos e Infrecuentes (GETTHI), Grupo Español de Terapias Inmuno-Biológicas en Cáncer (GÉTICA), Grupo Español de Tumores Neuroendocrinos y Endocrinos (GETNE), Grupo Germinal Oncológico (GG), Grupo Oncológico para el Tratamiento de las Enfermedades Linfoides (GOTEL), Alianza Multidisciplinar para la Investigación de Tumores Genitourinarios (GUARD CONSORTIUM), Asociación para la Investigación del Cáncer de Pulmón en Mujeres (ICAPEM), Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), SOLTI, Grupo Español de Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello (TTCC) y Grupo Español de Tratamiento de los Tumores Digestivos (TTD).

¿Qué hacen además de investigación?

Los Grupos Cooperativos también realizan otros estudios diferentes a los ensayos clínicos propiamente dichos como son los proyectos de investigación básica y traslacional, estudios epidemiológicos, estudios farmacoeconómicos, estudios observacionales, etc. que en total han sido 317 hasta el momento con 234.109 pacientes/muestras incluidos.

Además, varios Grupos están desarrollando bases de datos que realizan una recogida de información durante un período concreto de tiempo o Registros Nacionales de tumores poco frecuentes o con características especiales que permiten tener información muy valiosa sobre la incidencia, prevalencia, supervivencia y mortalidad de los mismos. Entre ellos se encuentra el primer Registro de Sarcomas, GEIS 78, el primer Registro Nacional de Tumores Torácicos o el primer Registro de los diversos subtipos de cáncer de mama avanzado, REGISTEM.

Los Grupos Cooperativos también llevan a cabo actividad investigadora básica y traslacional en colaboración con profesionales de otras disciplinas que resulta de gran importancia para el desarrollo de la Oncología Médica.

Cabe destacar el estudio NADIM, liderado por el GECP, ya que ha supuesto un hito en el tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico localmente avanzado, al introducir con éxito y de forma pionera el enfoque quimio-inmunoterapia neoadyuvante previa a la cirugía, lo que ha duplicado la supervivencia obtenida hasta el momento en este grupo de pacientes.

Los Grupos Cooperativos presentan sus resultados en los diferentes congresos y reuniones científicas nacionales e internacionales y los publican en revistas científicas, muchas de ellas de alto impacto. En total son 1.461 artículos (1.323, en el ámbito internacional y 138, en el nacional) y 2.000 comunicaciones a congresos internacionales y 471, en nacionales.

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Dejar de fumar tras un diagnóstico de cáncer reduce la mortalidad hasta un 30% y mejora la eficacia de los tratamientos

  • Abandonar el hábito tabáquico en cualquier fase del tratamiento oncológico es posible, rentable y esencial para mejorar los resultados clínicos.
  • Se necesitan acciones generales para diseñar planes de deshabituación tabáquica durante los tratamientos oncológicos, mayor información sobre los riesgos que supone mantener este hábito, incrementar la educación de los profesionales sanitarios, facilitar el acceso a las unidades de deshabituación y a sus tratamientos, e implementar nuevas medidas y estrategias educativas hacia profesionales y pacientes.
  • SEOM apoya la inclusión de nuevos espacios libres de humo en la reforma de la Ley del Tabaco, como terrazas, campus universitarios, centros docentes, instalaciones deportivas, marquesinas, vehículos laborales y otros espacios públicos.
  • Desde SEOM preocupa el uso de vapeadores o cigarrillos electrónicos en jóvenes, en los que representa la puerta de entrada actual al tabaquismo. Su consumo se impone sin que tengan conciencia de los riesgos asociados.
  • El tabaco es el principal factor de riesgo evitable para el desarrollo de tumores y muertes por cáncer, siendo responsable del 33% de los tumores y de un 22% de las muertes por cáncer.
  • El cáncer de pulmón se consolida en mujeres como tercer tumor más incidente y se equipara al de mama como primera causa de mortalidad por cáncer.

Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco que se celebra mañana, 31 de mayo, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), además de apoyar la inclusión de nuevos espacios libres de humo en la reforma de la Ley del Tabaco del Ministerio de Sanidad como terrazas, campus universitarios, centros docentes, instalaciones deportivas, marquesinas, vehículos laborales y otros espacios públicos, también quiere poner el foco en que dejar de fumar tras un diagnóstico de cáncer puede reducir la mortalidad de los pacientes oncológicos hasta un 30 por ciento y mejorar la respuesta a terapias como la quimioterapia, la radioterapia y la inmunoterapia.

“El tabaco es la causa de un 30% de los cánceres y factor de riesgo de al menos 16 tipos diferentes de cáncer, entre ellos pulmón, cabeza y cuello, vejiga y esófago. Además, se ha demostrado que el tabaco perjudica la eficacia, la seguridad, la calidad de vida y la supervivencia de las terapias antitumorales si los pacientes oncológicos continúan fumando durante su tratamiento”, explica el Dr. Javier de Castro, vicepresidente de SEOM. A pesar de ello –advierte–, “estos datos no son conocidos por los pacientes y los propios profesionales sanitarios no ejercen la suficiente presión o facilitan las medidas de deshabituación para aquellos enfermos que mantienen su hábito tabáquico, quizá por cierto nihilismo sobre la eficacia de las medidas y, por supuesto, por la falta de recursos que ofrecer a esta población de pacientes”.

Según estudios recientes, tanto profesionales como pacientes mantienen aún creencias erróneas, como que es “demasiado tarde” para dejar de fumar o que no es responsabilidad del oncólogo abordar el tabaquismo. Esto se traduce en una baja oferta de ayuda estructurada: solo un 17% de los pacientes recibe apoyo activo para dejar el tabaco, y menos del 20% utiliza farmacoterapia.

Por ello, indica el Dr. De Castro, se necesitan acciones generales para diseñar planes de deshabituación tabáquica durante los tratamientos oncológicos, mayor información sobre los riesgos que supone mantener este hábito, incrementar la educación de los profesionales sanitarios, facilitar el acceso a las unidades de deshabituación y a sus tratamientos e implementar nuevas medidas y estrategias educativas hacia profesionales y pacientes.

Si estos programas fueran desarrollados como ocurre en otros entornos sanitarios, seríamos capaces simplemente con el cese del hábito tabáquico durante la terapia oncológica de reducir la mortalidad hasta en un 30%, advierte el vicepresidente de SEOM, por lo que considera preciso “concienciar a los profesionales sanitarios, a los gestores responsables de las políticas y a la propia sociedad que la inversión en el campo de la deshabituación tabáquica para los enfermos de cáncer es eficiente ya que ahorra recursos, reduciendo costes derivados de complicaciones y hospitalizaciones, y sobre todo, aumenta la calidad y la supervivencia de la población oncológica”.

Nuevas formas de tabaquismo

En el Día Mundial Sin Tabaco, SEOM también quiere insistir en que las nuevas formas de tabaquismo, como el vapeo o cigarrillos electrónicos, tan extendidas en jóvenes y asociadas a inocuidad, se posicionan como una potencial causa de cáncer de pulmón que se traduce en la aparición de esta enfermedad incluso con menor tiempo de exposición que con el tabaco convencional.

A SEOM le preocupa especialmente la generalización del uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes, porque además representan la puerta de entrada al tabaquismo y el tabaco es el principal factor de riesgo evitable, responsable de un 33% de los tumores y de un 22% de las muertes por cáncer, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más cáncer de pulmón en mujeres

Otra preocupación es que  el tabaco está detrás del incremento en la incidencia y mortalidad por cáncer de pulmón en mujeres que venimos objetivando en los últimos años. El incremento del hábito tabáquico entre las mujeres desde la década de 1970 es responsable de este incremento progresivo de la incidencia de cáncer de pulmón en las mujeres. Desde 2019, se convierte en el tercer tumor con mayor incidencia en la mujer, después del de mama y el colorrectal y en 2023 prácticamente se equipara al cáncer de mama como primera causa de muerte por cáncer en mujeres.

Problema de salud pública

El consumo de tabaco constituye un problema de salud pública de primer orden siendo la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura en el mundo. De acuerdo con los datos de la OMS, más de 1,1 billones de personas consumen tabaco y más de 8 millones de personas fallecen en el mundo por el tabaco cada año, tanto como consecuencia directa (más de 7 millones) como indirecta por exposición al humo ajeno en los no fumadores (1,2 millones).

Según la Encuesta Europea de Salud en España del año 2022, elaborada por el INE, el 20,2% de los varones fuman a diario y un 13,9% de mujeres, con las mayores tasas de tabaquismo en la población de entre 35 y 39 años (21,4%) y de 50 a 64 años (20,9%).

Además de afectar al propio fumador, el tabaco afecta también a los que conviven con él (fumadores pasivos). El tabaco, además, es un factor de riesgo para el desarrollo de múltiples tumores, incluyendo tumores de cabeza y cuello, esofagogástrico, vejiga, colorrectal, riñón y páncreas entre otros. Se calcula que hasta el 20% de los fallecimientos por cáncer en Europa se deben al tabaco, y que cerca de la mitad de los fumadores fallecerán por causas relacionadas con el tabaco.

El tabaco tiene un efecto sinérgico con el consumo de alcohol, y es que el riesgo de ciertos tumores, como los carcinomas orofaríngeos o de esófago, puede llegar a multiplicarse por 30 cuando se combinan ambos factores. No existe un nivel seguro de consumo de tabaco.

Debemos reseñar que el tabaco está relacionado con enfermedades no oncológicas como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar, las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares o las úlceras gastrointestinales, incrementando en un 70% el riesgo de morir prematuramente por enfermedades relacionadas con su consumo. Por todo ello, el no fumar se considera en la actualidad como la mejor medida preventiva frente al cáncer y el resto de las enfermedades relacionadas con el tabaco.

Debe priorizarse por tanto la deshabituación del hábito tabáquico, que es la única estrategia que se asocia con un beneficio tangible en salud. Desde SEOM queremos insistir en que nunca es tarde para dejar el hábito tabáquico.

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SEOM facilitará a oncólogos y prensa los highlights de ASCO 2025 en vídeo a través del servicio OncoNexion

Onconexion 2025
  • SEOM, con la colaboración de AstraZeneca, vuelve a facilitar la difusión de las novedades presentadas en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) con la 15ª edición de OncoNexion.
  • Los oncólogos podrán acceder a una guía con los top abstracts por tipo de tumor, y los periodistas, a un vídeo resumen de todas las novedades a través de la plataforma online OncoNexion.
  • Como novedad en esta edición, los socios de SEOM tendrán a su disposición fichas resumen de los estudios que van a cambiar la práctica clínica, además de los vídeos análisis grabados por portavoces de la Sociedad presentes en Chicago de los highlights presentados en cáncer ginecológico, mama, cabeza y cuello, gastrointestinal colorrectal y no colorrectal, sarcoma, melanoma, pulmón, genitourinario e investigación traslacional y nuevas terapias.

Oncólogos médicos portavoces de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), expertos en las diferentes patologías oncológicas, presentes en la 61ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) que se celebra en Chicago entre el 30 de mayo y el 3 de junio, acercarán las principales novedades presentadas y una valoración de las mismas en vídeo al resto de profesionales y medios de comunicación, de manera rigurosa, resumida y sencilla, a través de la plataforma online OncoNexion, gracias a la colaboración sin restricciones de AstraZeneca.

Antes, durante y después del Congreso, a través de la plataforma online, se publicarán contenidos sobre cáncer ginecológico, mama, cabeza y cuello, gastrointestinal colorrectal y no colorrectal, sarcoma, melanoma, pulmón, genitourinario e investigación traslacional y nuevas terapias.

La 15ª edición de OncoNexion, además, pondrá a disposición de los oncólogos una guía con una selección de top abstracts por patologías oncológicas, donde se referenciarán, asimismo, estudios relevantes con participación española. Asimismo, habrá un vídeo resumen de highlights para medios de comunicación. Los vídeos análisis estarán disponibles en la plataforma online a partir del lunes, 2 de junio. Como novedad en esta edición, los socios de SEOM tendrán a su disposición fichas resumen de los estudios que van a cambiar la práctica clínica, elaborados por los portavoces de SEOM desplazados a Chicago.

"La Medicina de Precisión, las terapias diana, la inmunoterapia y los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) continúan revolucionando el enfoque terapéutico en el cáncer y ofrecen nuevas perspectivas en términos de eficacia y personalización del tratamiento. En este contexto, ASCO 2025 será un punto de referencia para la presentación de estudios innovadores que impactarán en la supervivencia de los pacientes y en nuestra práctica clínica. En Chicago, se presentarán datos clave sobre nuevas moléculas, combinaciones terapéuticas y biomarcadores predictivos que podrían modificar el tratamiento estándar en varios tumores, consolidar enfoques más individualizados y mejorar los resultados clínicos en aquellos pacientes previamente difíciles de tratar”, subraya el Dr. Rodrigo Sánchez-Bayona, coordinador científico de OncoNexion 2025 y secretario científico de SEOM. 

En este marco de constante innovación –continúa el Dr. Sánchez-Bayona–, “la importancia de proyectos de formación continuada como OncoNexion se hace aún más evidente. En su decimoquinta edición, OncoNexion seguirá proporcionando a los oncólogos médicos acceso directo a las novedades y avances terapéuticos más relevantes presentados en ASCO 2025 a través de colegas portavoces de SEOM desplazados a Chicago. La formación continua es un pilar fundamental para optimizar la atención y supervivencia de los pacientes oncológicos”.

“Desde AstraZeneca favorecemos el mejor acceso a la formación e información médica a los oncólogos médicos españoles en nuestro compromiso con la sociedad y con los pacientes con cáncer. A través de una mejor educación médica y conocimiento de las últimas novedades científicas y los últimos desarrollos clínicos de las más innovadoras soluciones terapéuticas que vienen a satisfacer necesidades médicas no cubiertas, seguiremos avanzando en nuestro objetivo de cronificar o curar el cáncer y eliminarlo como causa de muerte gracias a la investigación”, apunta Laura Colon, directora de Oncología de AstraZeneca en España.

El próximo Congreso de ASCO tendrá lugar entre el 30 de mayo y el 3 de junio en Chicago (Illinois, EEUU).

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La detección precoz, la inmunoterapia y las terapias dirigidas mejoran la supervivencia en melanoma

Avances_Melanoma_2025
  • Los avances terapéuticos en melanoma han mejorado la supervivencia en estadios tempranos y en enfermedad avanzada.
  • La incidencia del melanoma en España sigue aumentado, estimándose en 2025 un total de 9.408 casos de melanoma, 4.336 en hombres y 5.072 en mujeres.
  • SEOM insiste en la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz.

La supervivencia de los pacientes con melanoma, tanto en la enfermedad temprana como en aquellos con melanomas avanzados, ha mejorado de forma significativa en la última década. Esta ganancia en supervivencia se debe a múltiples factores como la detección precoz, tratamientos adyuvantes con la inmunoterapia y terapias dirigidas, y en la enfermedad avanzada, tratamientos de inmunoterapia y terapias dirigidas.

El melanoma es uno de los tumores malignos cuya incidencia ha aumentado más rápidamente en los últimos años. Para 2025, en España se estima un total de 4.336 casos nuevos en varones y 5.072 casos nuevos en mujeres por lo que la cifra total asciende a 9.408 casos estimados, según el informe de SEOM Las cifras del cáncer en España 2025, lo que supone un incremento significativo con respecto a años previos. No obstante, hay que tener en cuenta que estos datos infraestiman la situación real de la patología dado que muchos casos de buen pronóstico no se incluyen en los registros académicos oficiales. Es, además, una de las principales causas de años perdidos de vida por causa oncológica.

La supervivencia a cinco años desde el diagnóstico ha mejorado de forma muy significativa en las últimas décadas, superando el 90% de los pacientes diagnosticados en estadios tempranos de la enfermedad. También el pronóstico en fases avanzadas de diseminación ha cambiado por completo.

Enfermedad localizada

Los avances en el tratamiento del melanoma se han producido desde las técnicas quirúrgicas, al poder reducirse los márgenes quirúrgicos necesarios, y, sobre todo, con la incorporación del ganglio centinela (extirpación únicamente de los primeros ganglios de drenaje linfático), reduciendo de forma significativa la morbilidad de los pacientes, al reducir los casos de linfedema. 

Sin embargo, el gran cambio se ha producido en los tratamientos adyuvantes, dirigidos a prevenir las recaídas. Hasta 2016, el único tratamiento disponible en esta

situación era el interferón alfa a dosis altas, que aunque demostró un beneficio, éste era a costa de una toxicidad muy elevada.

A partir de 2016 se ha producido un cambio en el paradigma de tratamiento de estos pacientes, tras objetivarse beneficios tanto de la supervivencia libre de enfermedad como de la supervivencia global de los pacientes con la inmunoterapia, y, en especial, con los inhibidores de PD-1 nivolumab y pembrolizumab, aprobados por la FDA en 2017 y 2019 respectivamente. A estos fármacos se suma la combinación de dabrafenib y trametinib, aprobada como tratamiento adyuvante por la FDA para el de los pacientes con melanomas BRAF mutados en estadio III operados.

Es importante tener en cuenta que estos tratamientos conllevan un riesgo de toxicidad no desdeñable para pacientes potencialmente curados, lo que debe considerarse a la hora de pautarlos en la práctica clínica diaria.

En los últimos años ha ganado interés el escenario neoadyuvante para la administración de inmunoterapia, ya que se ha objetivado un mayor beneficio con este tratamiento cuando se administra antes de la cirugía en vez de tras la misma, con una reducción significativa en las recidivas.

A pesar de los avances realizados en el tratamiento adyuvante del melanoma hoy en día continúa siendo fundamental la detección precoz, que incrementa de modo muy considerable la posibilidad de curación definitiva de esta enfermedad.

Enfermedad avanzada

El cambio de paradigma en el tratamiento del melanoma metastásico se produce con los avances realizados en el campo de la inmunoncología tras el descubrimiento por Allison y Honjo de los receptores implicados en los puntos de control inmune CTLA-4 y PD-1, hallazgo que les valió el Premio Nobel.

La inhibición de CTLA-4 (ipilimumab) y de PD-1 (nivolumab y pembrolizumab) demostraron importantes beneficios clínicos en supervivencia global, con un porcentaje significativo de pacientes con melanoma avanzado alcanzando respuestas mantenidas, incluso tras la suspensión de dichos fármacos. Recientemente se han comunicado los datos de seguimiento a largo plazo del ensayo que dio aprobación a la combinación de ipilimumab y nivolumab, destacando que a los 10 años de seguimiento, el 43% de los pacientes en la rama de combinación y el 37% en la rama de nivolumab se encuentran vivos, y el 31% y 23% libres de progresión respectivamente, es decir, sin tratamiento y sin datos de actividad tumoral. Por ello, estos fármacos son hoy en día la terapia de elección en primera línea de tratamiento en melanoma BRAF nativo y forman parte de la terapia de elección en primera línea en melanoma metastásico BRAF mutado.

La combinación de ipilimumab y nivolumab se caracteriza por una alta eficacia, pero a expensas de una mayor toxicidad, que hace precisa una adecuada selección de los pacientes y la administración del tratamiento en centros especializados en el manejo de efectos adversos relacionados con la autoinmunidad.

En marzo de 2022, la FDA aprueba la combinación de nivolumab y relatlimab-rmbw, un anticuerpo anti-LAG3, en primera línea de tratamiento de melanoma avanzado. A esta aprobación se suma la terapia con linfocitos infiltrantes de tumor (TILs), aprobada por la FDA en febrero de 2024 para pacientes con melanoma avanzado que hubieran progresado a inmunoterapia con anti-PD-1/PD-L1. En esta terapia celular se obtienen linfocitos T extraídos del tumor del paciente, que se expanden en el laboratorio, y posteriormente se infunden al paciente, logrando una alta tasa de respuestas mantenidas.

La utilización de virus oncolíticos también ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del melanoma.

Otra de las vías clave para mejorar el pronóstico de los pacientes con melanoma avanzado ha sido un mejor conocimiento de otras vías moleculares implicadas en la aparición y progresión del melanoma. Aproximadamente el 50% de los pacientes con melanoma tiene mutaciones en BRAF que resultan en una activación de MEK. En estos pacientes la inhibición combinada de BRAF y MEK puede detener la progresión de la enfermedad, con respuestas rápidas.

A día de hoy tres combinaciones de inhibidores de BRAF y MEK (dabrafenib/ trametinib, vemurafenib/cobimetinib y encorafenib/binimetinib) están aprobadas por la FDA y forman parte de la terapia de elección en primera línea en melanoma metastásico BRAF mutado. Con estos tratamientos pueden lograrse respuestas sostenidas en el tiempo aunque el principal problema es la aparición de resistencias.  En la práctica habitual se utilizan sobre todo de entrada en pacientes con elevada carga tumoral o en aquellos que están muy sintomáticos ya que la respuesta se produce de una forma más rápida que a la inmunoterapia. De cualquier forma, lo habitual es que los pacientes con mutaciones de BRAF V600E acaben recibiendo tanto terapia dirigida como inmunoterapia a lo largo de su evolución.

Finalmente, en julio de 2020 la FDA aprobó el tratamiento de atezolizumab asociado a vemurafenib y cobimetinib, que  demostró ser superior al tratamiento exclusivo con la combinación de terapias dirigidas.

Sin embargo, es importante saber que el éxito de las terapias dirigidas y de la inmunoterapia no ha sido tan rotundo en el manejo de los pacientes con otro tipo de melanomas como los melanomas de mucosas, el melanoma acral o el melanoma uveal y el desarrollo de fármacos eficaces en el tratamiento de estos tumores continúa siendo una actividad pendiente. Recientemente, se ha aprobado por la FDA tebentafusp-tebn en pacientes con melanoma uveal avanzado HLA-A*02:01-positivo, al demostrar un beneficio significativo en supervivencia global frente a la terapia estándar a elección del investigador.

Como ya hemos visto, los pequeños avances, tomados de forma conjunta sí son relevantes. De aquí el lema de la campaña de comunicación que SEOM inició en 2013 En Oncología, cada avance se escribe con mayúsculas. Estos pequeños avances, considerados cada uno de ellos de manera aislada, podrían haber sido considerados de escasa relevancia, pero acumulados entre sí han llevado a cambiar en muchos casos de una manera notable el pronóstico y la calidad de vida de muchos pacientes.

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