Cáncer de vejiga
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AUTOR: Dr. Juan Fco. Rodríguez Moreno
(Nota: las palabras subrayadas están definidas en el glosario, al final)
La orina, producida por los riñones, viaja a través de dos conductos llamados uréteres hasta la vejiga, un órgano hueco cuya función es almacenar dicha orina y expulsarla al exterior a través de otro conducto que llamamos uretra.
El cáncer de vejiga es un tumor mucho más frecuente de lo que a veces nos transmiten las estadísticas o los medios de comunicación. En España se estima que este año 2025 se diagnosticarán aproximadamente 22.435 casos, llegando a ocupar el 5º lugar en incidencia.
Factores de riesgo, prevención y técnicas de diagnóstico precoz
La principal causa conocida del cáncer de vejiga es el tabaco, al que se atribuyen en torno al 50% de todos los casos diagnosticados, y que llega a multiplicar por cuatro nuestro riesgo de desarrollarlo. El tabaco no sólo afecta nuestra vía respiratoria a través del humo. Múltiples productos carcinógenos contenidos en los cigarrillos son absorbidos y eliminados por la orina afectando en gran medida a las células de la pared de nuestra vía urinaria.
El riesgo de desarrollar cáncer de vejiga es ligeramente superior en los familiares de primer grado de pacientes con cáncer de vejiga, especialmente en familiares diagnosticados antes de los 60 años. Existe una relación entre el Síndrome de Lynch (Cáncer colorrectal hereditario no polipósico) y el desarrollo de tumores del tracto urinario superior. Sin embargo no se ha descrito una alteración genética concreta que predisponga específicamente al cáncer de vejiga.
No se realizan estudios de forma rutinaria en personas sanas para diagnosticar el cáncer de vejiga de forma precoz porque no existe evidencia de que esto sea realmente beneficioso. Sin embargo, en pacientes que han tenido un tumor de vejiga previamente, se pueden realizar durante el seguimiento análisis de orina para detectar la reaparición de la enfermedad. Bien mediante un test denominado citología de orina (Estudio de las células presentes en la orina); o utilizando nuevos test que analizan características moleculares de las células presentes en la orina. Su médico puede informarle de la conveniencia de realizar estas pruebas.
Prevención y técnicas de diagnóstico precoz
No se realizan estudios de forma rutinaria en personas sanas para diagnosticar el cáncer de vejiga de forma precoz porque no existe evidencia de que esto sea realmente beneficioso. Sin embargo, en pacientes que han tenido un tumor de vejiga previamente, se pueden realizar durante el seguimiento análisis de orina para detectar la reaparición de la enfermedad. Bien mediante un test denominado citología de orina (Estudio de las células presentes en la orina); o utilizando nuevos test que analizan características moleculares de las células presentes en la orina. Su médico puede informarle de la conveniencia de realizar estas pruebas.
Signos, síntomas y otras generalidades
Estudios diagnósticos
Estadios
- Estadio IV: el tumor invade la pared de la propia pelvis o del abdomen; o afecta a ganglios linfáticos fuera de la pelvis; o ha generado metástasis a distancia en otros órganos del cuerpo.
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TX
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El tumor primario no puede ser valorado
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T0
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No hay evidencia de tumor primario
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Tis
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Carcinoma in situ: es un tipo de tumor no invasivo
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Ta
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Carcinoma papilar: otro tipo de tumor no invasivo
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T1
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El tumor invade el tejido conectivo subepitelial: uno de los tejidos más superficiales de la vejiga
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T2
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El tumor invade el músculo de la vejiga
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T3
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El tumor invade el tejido que rodea a la vejiga
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T4
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El tumor invade próstata, uretra, vagina, pared pélvica o pared abdominal
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T4a
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El tumor invade próstata, útero o vagina
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T4b
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El tumor invade pared pélvica o pared abdominal
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NX
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Los ganglios linfáticos no se pueden valorar
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N0
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No hay afectación de ganglios linfáticos
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N1
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Metástasis en un solo ganglio linfático, dentro de la pelvis
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N2
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Metástasis en varios ganglios (>1) regionales dentro de la pelvis
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N3
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Metástasis en ganglios linfáticos iliacos comunes
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MX
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La presencia de metástasis a distancia no puede valorarse
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M0
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No hay metástasis a distancia
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M1
M1a
M1b
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Estadio 0 |
Ta, Tis |
N0 |
M0 |
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Estadio I |
T1 |
N0 |
M0 |
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Estadio II |
T2 |
N0 |
M0 |
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Estadio IIIA |
T3-T4a T1-T4a |
N0 N1 |
M0 |
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Estadio IIIB |
T1-T4a |
N2-N3 |
M0 |
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Estadio IVA |
T4b T1-T4b |
N0-N3 N0-N3 |
M0 M1a |
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Estadio IVB |
T1-44b |
N0-N3 |
M1b |
Factores pronósticos
Tratamiento
Los pacientes con tumores de vejiga en estadios 0 y I se curan con el tratamiento adecuado en la mayoría de los casos, aunque tienen un riesgo alto de volver a reaparecer. El tratamiento y el seguimiento de estos tumores lo realizan habitualmente los médicos especialistas en Urología. Según el Estadio (0 ó 1), el grado del tumor y la presencia de otros factores, el tratamiento puede consistir únicamente en extirpar el tumor mediante cistoscopia y resección transuretral o; en otros casos, puede ser necesario administrar un tratamiento complementario con inmunoterapia o quimioterapia directamente dentro de la vejiga, a través de una sonda vesical, mediante una o diversas instilaciones periódicas.
Para aquellos pacientes con enfermedad precoz refractaria a terapia estandar intravesical la cistectomía continúa siendo una opción a discutir. No obstante, nuevas alternativas terapéuticas se encuentran en estudio en pro de evitar la resección de la vejiga a estos pacientes. Algunas de las más desarrolladas clínicamente a día de hoy son la inmunoterapia sistémica con inhibidores de puntos de control del sistema inmune, o incluso dispositivos intravesicales con quimioterapia o terapia dirigida a alteraciones genéticas tumorales específicas.
En los pacientes con estadio III la afectación local será mucho más profunda que en los estadios II o incluso existirá afectación ganglionar. El tratamiento es similar al estadio II, pero suele ser más agresivo y suele consistir en cistectomía radical, quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia o quimiorradioterapia (ver sección previa). Otras técnicas menos agresivas como la resección transuretral o la cistectomía parcial, no podrán emplearse. También debe aplicarse tratamiento complementario, siguiendo las mismas orientaciones que en los pacientes con estadio II (ver sección previa).
El objetivo del tratamiento es controlar o retrasar la aparición de los síntomas y aumentar la supervivencia de los pacientes.
Los pacientes con estadio IV tienen afectación de la pared del abdomen o de la pelvis (T4b) o, con mayor frecuencia, presentan enfermedad en los ganglios linfáticos o incluso metástasis a distancia. El tratamiento con cirugía, además de ser más complicado, no consigue la curación de la enfermedad, por lo que no suele realizarse salvo con una intención paliativa muy ocasionalmente. Las opciones de tratamiento incluyen:
o Quimioterapia: tradicionalmente ha sido el tratamiento empleado con más frecuencia en esta fase de la enfermedad aunque la llegada de nuevas alternativas para estos pacientes está suponiendo un gran cambio en las guías de manejo clínico de estos casos.
Las combinaciones de quimioterápicos más activas y por tanto deseables son aquellas que contienen Cisplatino. En general suele administrarse junto a Gemcitabina, pero también se usa combinado con Metrotexate, vinblastina y adriamicina, o con gemcitabina más paclitaxel.
No obstante, no todos los pacientes resultan buenos candidatos (“fit”) para ser tratados con cisplatino. Los enfermos con cierto grado de insuficiencia renal, mala situación funcional, hipoacusia, daño nervioso persistente sobre nervios periféricos y/o insuficiencia cardiaca son considerados no aptos (“unfit”) para recibir tratamiento con cisplatino. En estos casos los agentes quimioterápicos tradicionalmente empleados han sido combinaciones con carboplatino; aunque en el momento actual podría considerarse el uso de inmunoterapia si el perfil biológico de la enfermedad lo permite (ver sección correspondiente en este mismo apartado).
Vinflunina o Paclitaxel son quimioterápicos hasta ahora empleados en segunda línea, y podrían continuar siendo una alternativa para estos pacientes a tener en cuenta en algún momento de la secuencia de tratamientos. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la inmunoterapia sistémica con inhibidores de los puntos de control del sistema inmune resulta superior a estos quimioterápicos, en pacientes cuyo tratamiento en primera línea basado en cisplatino ha fracasado.
o Inmunoterapia: la llegada de la inmunoncología es ya una realidad y el uso de los inhibidores de los puntos de control del sistema inmune ha cambiado el tratamiento del cáncer de vejiga. La base de estos tratamientos es infundir fármacos al paciente que modulen la respuesta de su propio sistema inmune contra el tumor, de manera que nuestras propias defensas sean capaces de eliminar las células malignas.
Diferentes fármacos de esta familia ya demostraron ser activos, y en muchos casos superiores a la quimioterapia clásica, para aquellos pacientes con tumores previamente ya tratados con platino, es decir, en el escenario de la segunda línea de tratamiento.
También en pacientes no previamente tratados, no candidatos a cisplatino, y cuyos tumores expresen de forma significativamente elevada la proteína “PD-L1”, el uso de inhibidores de puntos de control del sistema inmune ha demostrado ser una buena opción de tratamiento.
Incluso en aquellos pacientes en los que se opta por iniciar un tratamiento de primera línea basado en platino, bien sea cisplatino o carboplatino, si tras una tanda inicial de tratamiento con quimioterapia se logra controlar la enfermedad, se suele continuar con un tratamiento de mantenimiento utilizando inmunoterapia.
- Inmunoconjugados: Se trata de compuestos que unen un agente de quimioterapia a un anticuerpo dirigido contra una diana específica del tumor. De esta forma, se vehiculiza a la quimioterapia contra la neoplasia incrementando su actividad y evitando su toxicidad al no actuar sobre tejidos sanos. Enfortumab-Vedotin es un claro ejemplo de inmunoconjugado (auristatina E-Nectina4) muy eficaz en cáncer de vejiga, que demostró aumentar significativamente la supervivencia de los pacientes cuya enfermedad ya se había hecho resistente a quimioterapia e inmunoterapia incorporándose así al arsenal terapéutico habitual para el tratamiento del cáncer de vejiga avanzado.
Sacituzumab govitecan, o trastuzumab deruxtecan son otros inmunoconjugados muy prometedores en cáncer de vejiga.
Más recientemente se han comunicado los resultados de la combinación de un inmunoconjugado (Enfortumab Vedotin) y un inhibidor de puntos de control del sistema inmune (Pembrolizumab) como tratamiento de primera línea en pacientes con tumores uroteliales avanzados. Por primera vez, y constituyendo un hito histórico en el progreso del tratamiento de esta enfermedad, dicha combinación logra mejorar de forma muy significativa los resultados de la quimioterapia clásica incluso seguida de una inmunoterapia de mantenimiento. Es por ello, que esta combinación se ha convertido en el tratamiento de elección en primera línea para estos pacientes.
o Terapia Dirigida: los tumores uroteliales son neoplasias que suelen albergar múltiples alteraciones genéticas subyacentes. El conocimiento de éstas nos ha permitiendo generar una clasificación molecular de diferentes subtipos de cáncer de vejiga.
Por otra parte, dichos avances han permitido desarrollar drogas inhibidoras de alteraciones genéticas concretas (como ocurre para el caso de las mutaciones en el gen FGFR; u otros fármacos relacionados con la vía de PTEN ó MTOR) cuyos resultados en cáncer de vejiga han resultando muy positivos y ya disponemos de fármacos dirigidos para su tratamiento.
o Radioterapia: puede emplearse de forma paliativa para tratar algunos síntomas de difícil control como dolor, sangrado importante por la orina, etc.…
Los constantes avances logrados en los últimos años en el tratamiento de este tumor, tanto en fases tempranas como avanzadas, hacen necesario individualizar cada caso, teniendo en cuenta factores clínicos del paciente y aspectos moleculares del tumor, para diseñar una secuencia óptima e individualizada de manejo.
Seguimiento
Glosario
- Adyuvancia: tratamiento complementario que se administra después de extirpar un tumor, para prevenir la reaparición de la enfermedad.
- Biopsia: muestra de tejido que se estudia mediante microscopio y otras técnicas especiales para diagnosticar una enfermedad.
- Cálculos urinarios: formación de pequeñas piedras en la vía urinaria que pueden dar lugar a dolor (cólico nefrítico), hemorragias, infecciones o a que se obstruya la vía urinaria.
- Carcinoma in situ: un tumor que no es invasivo y que por lo tanto no se ha extendido a otros órganos ni ha profundizado en la pared de la vejiga.
- Ciclo: Cada tanda de quimioterapia. Su duración es variable, pero con mucha frecuencia duran 3 ó 4 semanas, pasadas las cuales el ciclo se repite hasta llegar al número previsto de ciclos (varía en distintas enfermedades, con frecuencia oscila entre 2 y 6 ciclos).
- Cistoscopia: prueba que consiste en introducir en la vejiga a través de la uretra un tubo flexible a través del cual se puede observar el interior de la vejiga y se pueden realizar algunas intervenciones, como quitar pólipos, tomar biopsias, etc.
- Creatinina: prueba que se realiza en la analítica de la sangre para comprobar la función de los riñones.
- Ecografía: prueba de imagen que consiste en utilizar ultrasonidos para valorar distintos órganos.
- Ensayos clínicos: estudios que se realizan en pacientes para desarrollar nuevos tratamientos con la intención de mejorar los resultados hasta ahora obtenidos. Los ensayos clínicos son diseñados por personas con mucha experiencia en el tratamiento de las enfermedades en las que se realizan los estudios. Son revisados por otros colegas y deben ser valorados y aprobados por Comités Éticos y por el Ministerio de Sanidad, para garantizar la seguridad del paciente. La participación en un ensayo, siempre es voluntaria. Cada ensayo está diseñado para pacientes con unas características determinadas. La Red de Centros Integrales de Cáncer de EE.UU. considera que la mejor opción para cualquier paciente con cáncer es participar en un ensayo clínico. Su médico le puede informar sobre la posibilidad de participar en un ensayo clínico, así como de sus posibles beneficios e inconvenientes.
- Epitelio transicional o urotelio: el tejido que normalmente recubre la cara interna de la vejiga, la que está en contacto con la orina. Da lugar a la mayoría de los cánceres de vejiga en nuestro medio.
- Gammagrafía ósea: prueba de imagen que consiste en inyectar una sustancia que permite valorar si existen metástasis en los huesos observando como dicha sustancia se deposita en ellos.
- Ganglio linfático: nódulos de tejido linfático que se sitúan en el trayecto de los vasos linfáticos. Por los vasos y por los ganglios circula el líquido linfático que contiene leucocitos y linfocitos, células del sistema inmunológico. Cuando existen en el cuerpo células tumorales o infecciones, están son retenidas en los ganglios linfáticos, por lo que aumentan de tamaño.
- Hematuria: aparición de sangre en la orina. Puede detectarse a simple vista (hematuria macroscópica) o por medio de un análisis de orina (hematuria microscópica).
- Metástasis: extensiones de un tumor a un lugar del cuerpo diferente del sitio de origen (tumor primario). Su presencia indica que el tumor está en un estadio más avanzado.
- Neoadyuvancia: tratamiento complementario que se administra antes de extirpar un tumor, para intentar disminuir el riesgo de que vuelva a aparecer y/o para intentar disminuir el tamaño del tumor, lo que puede facilitar la operación y hacerla menos radical. Los tratamientos neoadyuvantes pueden evitar en algunos casos cirugías muy agresivas, pero esto no sucede en todos los tumores.
- Resección transuretral (RTU): consiste en una intervención para poder observar el interior de la vejiga y realizar intervenciones sobre ella con más profundidad que la cistoscopia. Es una intervención que requiere anestesia.
- RNM: resonancia nuclear magnética. Prueba de imagen que consiste en utilizar las propiedades magnéticas de los distintos tejidos para valorarlos. Antes de realizar la prueba se suele administrar una sustancia llamada contraste por vía intravenosa, para facilitar la visión de los diferentes órganos.
- Retroperitoneo: la zona del cuerpo que está en la parte posterior de la cavidad abdominal. Contiene, entre otras estructuras, el páncreas, los riñones y grandes arterias y venas.
- TAC: tomografía axial computerizada. Prueba de imagen que consiste en utilizar radiación para visualizar y valorar distintos órganos. Antes de realizar la prueba se suele administrar una sustancia llamada contraste por vía oral y/o intravenosa, para facilitar la visión de los diferentes órganos.
- Uréter: conducto por el cual la orina va desde los riñones, donde se produce, hasta la vejiga, donde se almacena hasta que ésta se llena y es expulsada. Hay dos uréteres, uno por cada riñón.
- Uretra: conducto por el cual la orina sale desde la vejiga al exterior.



